"La escasez en la abundancia" por Gastón Florio GLOBO NÚMERO 6, Abril 2011


La escasez en la abundancia
Alimentos presos del libre mercado, petrodependencia y un nuevo acertijo.


Por Gastón Florio
gastonflorio@elpancholacoca.com.ar

Hace tres años ha estallado en el mundo la crisis más grande del sistema capitalista, arrojando al desastre su economía y condenando a los mismos de siempre a la miseria: los pobres del planeta. Bancarrota, explosión de la maldita burbuja financiera, en fin… Todo al carajo. El remedio que eligieron sus mismos responsables no fue más que tirar la pelota para adelante y esperar sentados otra explosión. Se calcula que hasta el día actual, los Estados más poderosos han desembolsado aproximadamente 20 billones de dólares para socorrer al capital especulativo internacional, por más que el mundo reclama un cambio de esquema económico. 
En paralelo, este sistema especulador, también formó la estúpida  y prepotente idea de que por sacar producciones y ganancia, los daños colaterales acarreados no son preocupantes. Así se llegó a un mundo más próximo a la destrucción, que a su prosperidad. El cambio climático, representa otra amenaza para el futuro de la humanidad. Crecientes fenómenos climáticos, tornados, tormentas, sequías, recalentamiento de la tierra e incremento de los niveles de los océanos por causa de la depredación del sistema capitalista y su ambición voraz; son los efectos que hoy sufre la Tierra a consecuencias de las “modernas explotaciones” que el hombre le realiza.
Acompañando estos desastres globales, la amenaza de una nueva crisis alimentaria, acecha los nuevos tiempos, cegada por la ambición de unos pocos.
El último febrero, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) denunció una escala ascendente y consecutiva en los precios de los alimentos a nivel mundial. Las carnes, lácteos, azúcar, cereales y oleaginosas, son los alimentos mas volátiles en la actualidad.
Estas subas golpean notablemente a los países menos desarrollados. De los sueldos promedio de la clase trabajadora, se estima que un 60% se destina a la compra de alimentos básicos, como cereales y carnes, y en otros casos la cifra se extiende al 80%. En la actualidad, una de cada seis personas en el mundo padece de “hambre crónica”, mil millones de seres humanos. Pese a los programas protocolares de las Naciones Unidas la hambruna no sólo no se ha detenido, sino que  se ha agravado.
Pero ¿cuál es la verdadera causa de esta nueva crisis alimenticia? Aquí se encierra la verdad, con la cual se puede encontrar una solución. Sin embargo, esa “verdad” arroja fundamentos que no son muy lindos para los ortodoxos analistas del sistema, por eso ellos prefieren hablar frente a las cámaras de “escasez de alimentos”, pese a que no es el verdadero problema. “La presente crisis se da en un contexto de abundancia de alimentos. La producción de comida se ha multiplicado por tres desde los años `60, mientras que la población mundial tan sólo se ha duplicado desde entonces. Por lo tanto, comida hay. No se trata de un problema de producción, sino de un problema de acceso al alimento”, cuenta Esther Vivas, militante y periodista española. Entonces, los alimentos hoy poseen el mismo problema de la riqueza; se encuentran mal distribuidos. Al mismo tiempo que mil millones de personas no tienen garantizado su plato de comida diario, unos cientos cerdos capitalistas, especulan con los granos en las bolsas mundiales, dejándolos presos de la oferta y la demanda.
Junto al toque de gracia que obtuvo el capital especulativo, los precios de los alimentos alzaron vuelos. Aquellos vivos, pillos, chupasangre… que hicieron “saltar la banca” por sus vicios inmobiliarios y crediticios,  y que luego se vieron socorridos por los Estados serviles al capital volador (a costa de ajustes sociales y privatizaciones), encontraron su nuevo negocio. La plata de este salvataje inmediatamente necesitaba invertirse en algo que no represente riesgo. De este modo, los grandes bancos, las transnacionales y los fondos de alto riesgo eligieron a su nueva víctima para travestir su lucro: los alimentos. El comandante en jefe de la revolución de los sueños (la cubana) por más que les pese a muchos gusanos de afuera y a muchos gorilas nativos, nos sigue ilustrando con sus discursos, y el pasado febrero se refirió al tema. Más que nada, a la inversión financista en biocombustible, Fidel denunció: “Las transnacionales han adquirido en un año (2008 - 2009) 40 millones de hectáreas en Latino América… Están invirtiendo. No quieren tener el dinero en los bancos, nadie quiere tener el dinero en los bancos”.

La “Petrodependencia” y la contradicción del Biocombustible

Un condimento que agudiza la suba de los alimentos, es la dependencia de la agricultura moderna y de sus procesos de producción, respecto del petróleo. Desde aquella “revolución verde” de los años `60 cuando se eligió que el petróleo atraviese por completo la producción de alimentos, ellos se convirtieron en “petrodependientes”. “El sistema agrícola y alimentario actual, con alimentos que recorren miles de kilómetros antes de llegar a nuestras mesas, con el uso intensivo de maquinaria agrícolas, de químicos… no subsistirían sin el petróleo” agrega Esther Vivas.
Otro efecto que produjo el crack financiero último, fue el aumento del barril de petróleo, situación tal que se traspasó a los alimentos, dado, como ya dijimos, por su dependencia. El precio del crudo batió récord en el 2008, llegando a más de los 140 dólares por barril. Con la suba y el agotamiento de los pozos petroleros del imperio, los alimentos vuelan por los aires.
En la última década, los países más poderosos, para combatir el cambio climático y la escasez de petróleo en sus aéreas dominadas, fueron encontrando nuevas fuentes de energías, hasta llegar a los biocombustibles; como el biodiesel o el bioetanol, elaborados a base de maíz, soja y azúcar, entre otros cultivos.  Con el descubrimiento de este combustible alternativo, una nueva contradicción sobre la mesa, y sobre todo en medio del secuestro financiero de los alimentos. Una postura, es a favor de incentivar esta industria para abaratar costo y proteger el ecosistema. Sin embargo, su repuesta también trae argumentaciones para atender. En medio de esta crisis alimenticia, algunos no comprenden la desviación de millones de toneladas de granos para la elaboración de biocombustible. Fidel Castro reflexiona: “En los Estados Unidos, donde se cosecharon 416.000.000 de toneladas de granos en 2009, 119.000.000 de toneladas se enviaron a las destilerías de etanol a fin de producir combustible para los automóviles. Eso bastaría para alimentar a 350.000.000 de personas al año”.
Con esto, el desarrollo de la industria de los biocombustibles, a algunos a países le ha ayudado a combatir el efecto arrastre que provocó la suba del petróleo en las bolsas mundiales, logrando así, más autonomía y amortiguando el impacto de la crisis especuladora. El caso de Brasil es un ejemplo.     

Nosotros en medio de todo esto

Es necesario empezar a pensar el rol que ocupa en medio de todo esto nuestra región. Todos sabemos que la naturaleza, por extensión y por biodiversidad, a Latinoamérica la ha dotado de fertilidad, abundancia productiva etc. Quizás también, porque a  estos pagos todavía el hombre no la ha maltratado vorazmente como en otros puntos del planeta. Lo cierto, es que en el ojo de la tormenta, nosotros jugamos un papel fundamental, hoy y mañana, a la hora del abastecimiento de alimentos al mundo. La disputa está, en si dejaremos que nos colonicen o si vamos a poder sumarle ese valor agregado (indispensable para la Liberación Nacional y Regional) al alimento para la exportación; y botar esa práctica en la cual las grandes firmas agropecuarias lleguen al Sur para sacar granos, quemar la tierra y dar trabajo en su países, gracias a los frutos apropiados, y como esto dura poco, vendérnoslo nuevamente con una sobrevaluación estrepitosa. 
En esto hay una disputa de poder bastante ardua. No solamente con las multinacionales, sino con sus lacayos locales. La historia de la tierra en todo el Sur de nuestro continente, le ha regalado gran parte del territorio a pocas familias que nunca han pensado solidariamente, ni se han embarcado en un proyecto de independencia regional. Luego con las mutaciones del capitalismo, los patrones agrícolas se supieron amoldar a las peticiones de las grandes firmas agrícolas internacionales, en pos de brindarles todas “nuestras” materias primas a su beneficio. El problema de la distribución de la tierra, junto a las formas de procesos de cultivos menos nocivos para el medio ambiente y los novedosos combustibles alternativos, hoy nos presenta un acertijo inmediato. El siguiente paso, será liberar a los alimentos del juego de la especulación para garantizarles el plato su comida a toda la humanidad.


Entrevista a Víctor Hugo Morales, por Gastón Florio MEDIOS NÚMERO 6, Abril 2011

Entrevista a Víctor Hugo Morales

“Los grupos periodísticos han salido a ser parte de la vida económica”


Por Gastón Florio
gastonflorio@elpancholacoca.com.ar

Para nosotros, más argentino que muchos. Sin embargo, poco importa. Las aguas del Rio de la Plata nos siguen demostrando que más que separarnos nos unen. Víctor Hugo Morales le brindó una entrevista a El Pancho La Coca haciéndonos realidad un sueño. Él, cada mañana o desde  sus otras producciones, con su labor periodística nos permite pensar que es posible trabajar desde la honestidad intelectual, sin claudicar aún cuando todas las gigantescas puertas se cierran. Como cuando, revelándose contra el poder del Grupo Clarín, emitió desde su matutino televisivo la final Intercontinental entre Boca y el Real Madrid, en ese momento presa de TyC. Inmediatamente todo el poder mediático lo castigó, pero él nunca dio el brazo a torcer, y hoy con el “Fútbol Para Todos”, siente que toda su lucha valió la pena: “Era una utopía y este tiempo hizo posible que ya no sea una utopía, sino una realidad”.
Periodista, conductor, escritor y productor, Víctor Hugo hoy es el periodista que más credibilidad popular atrae, y gentilmente se pone a disposición para comenzar la entrevista.

¿Qué relación encuentra entre los oligopolios mediáticos y las corporaciones políticas – económicas?

Víctor Hugo.- La relación es estrechísima. En realidad siempre la hubo, por una cuestión de asociación ideológica. Es muy difícil que los diarios que nacen con el liberalismo, a veces con el neoliberalismo, no sean partidarios de lo que son los grupos económicos. Porque justamente trabajan dentro de esa libertad de mercado, por la que ellos luchan, por la que ellos adoctrinan y por la que ellos nacieron de alguna forma. Pero en los últimos años sobre todo, han quedado muy evidenciados, porque los grupos periodísticos han salido a ser parte de la vida económica, de la lucha económica, se han asociado con grupos económicos (digamos Techint-Clarín). Entonces, tienen una evidente y estrecha relación. Ya pasaron las fronteras que antes no traspasaban (de lo periodístico es lo periodístico, y lo empresarial es lo empresarial) aunque la empresa periodística viese con simpatía a la empresa económica.

¿Qué siente cuando algunos periodistas, con todos los medios de comunicación a su disposición, argumentan que en la actualidad hay falta de libertad de expresión?

V. H.- Es un tema que quizá necesitase una discusión más profunda. Lo que yo sostengo es que hay libertad de expresión como nunca. Pero también hay que aceptar que hay algunas rémoras, unos datos de la realidad que por lo menos tenemos que aprender a discutir. Un dato es la pauta publicitaria oficial; qué filosofía existe para eso. Otro dato tendría que ser el hecho que el Estado tenga sus propios medios, que el Gobierno ponga el canal del Estado a su disposición. Yo en el desarrollo de los últimos tiempos, que han sido muy formativos, ya soy partidario de que el Estado se haga cargo del Canal Público como elemento periodístico  de defensa de su gestión, porque si no está indefenso frente a los poderes corporativos. Un  gobierno indefenso frente a los intereses de los demás, es un gobierno destinado a fracasar en el momento en que le bajen el pulgar los intereses corporativos. De hecho el gran aprendizaje lo hemos tenido con la Televisión Pública en estos últimos años, en los cuales la defensa que ha hecho del gobierno (naturalmente trabajando para el gobierno) en cuanto a lo que periodísticamente contiene el programa, le ha hecho muchísimo bien al gobierno; pero también a la sociedad, presentando una pata indispensable para componer un punto de vista. Esto tiene que ser parte de una discusión que tendrá que producirse alguna vez, y de la que ya me pronuncio partidario. Lo que asumo como nuevo aprendizaje personal, es que el gobierno pueda defenderse desde los mecanismos del Estado. Es mucho más interesante, desde mi punto de vista, que lo haga a través de fines comerciales que se asocien al Estado, pero que no estén transparentados como el Estado mismo. Que pueda el gobierno mismo hablar de lo que le importa hablar.

¿Que siente cuando muchos colegas suyos, por una opinión de Usted a favor del gobierno Nacional, argumentan que recibe plata a cambio de su opinión?

V. H.- Cuando lo dicen los medios, los dueños de los medios, soy casi comprensivo. Es natural que si  yo me he pasado 15 años de mi vida, un poco menos, tirándole con una gomera a un tanque de guerra (como el de Magneto del oligopolio de Clarín) ahora que hay tantos intereses en juego, me peguen duro. Me duele más en cambio, la participación de algún periodista que con nombre y apellido, y sin ser dueño de medios, ha dicho directamente que yo he recibido algún dinero. Me parece una vileza de la que no siempre me repongo, me cuesta convivir con eso. Porque indudablemente hay gente que le cree, y de vez en cuando hasta recibo agresiones de personas que con ese argumento se sienten con derecho a castigarme, a insultarme. Porque, si fuera simplemente porque pensamos distinto, a cualquiera le tendría que dar vergüenza enojarse por lo que yo pienso. ¿Por qué? Si yo no me enojo con él o con otros. Pero cuando le ponen la cabeza a disposición un argumento tan perverso, como que hay dinero de por medio, yo paso a ser un personaje vulnerable al odio de esa persona. Y esto es lo que en este tiempo han conseguido, porque estamos en tiempo de pelea.

Nosotros, los jóvenes que de algún modo nos aventuramos a esta profesión, lo admiramos profundamente por su labor y su honestidad intelectual, y al mismo tiempo, lo sentimos muy cercano. ¿Se siente un rebelde del periodismo?

V. H.- Me pasan cosas muy gratas. Cuestiones que compensan los enojos que uno se agarra con lo que pasa, de esto que vos me preguntabas anteriormente, por ejemplo. Cada mimo de las personas jóvenes, de las personas en general, de las que están evidentemente muy comprometidas con la discusión política, y de vez en cuando encuentran que lo que digo en los medios se compadece con lo que ellos tendrían ganas de decir, y yo me convierto en la voz de una persona; es algo maravilloso, muy compensatorio de lo que de alguna manera a veces me abruma en los enojos, estos que antes mencionaba cuando soy acusado de ser una persona vendida por dinero.

¿Que balance hace de la etapa de “Fútbol para todos”?

V. H.- Extraordinariamente positiva. Mejorándose en lo estético y desde el punto de vista de la doctrina. Me parece una bendición que algo tan querido, tan caro al sentimiento de la gente, esté a disposición de todo el pueblo, y por consiguiente para mí es el cumplimiento de un sueño. Era una utopía y este tiempo hizo posible que ya no sea una utopía, sino una realidad. El Fútbol Para Todos integra la familia, evita el sentimiento de despojo que antes tenia el ciudadano que ama el fútbol; y hay, creo, una especie de salud mental a través del proyecto de vida que para los más humildes significa saber que tienen un fin de semana por delante para ver cuanto partido de fútbol quieran, los pueden ver en su casa, donde entra directamente Canal 7. Millones de personas que estaban afuera del “privilegio” de ver el fútbol y ahora lo tienen. Me parece lo más extraordinariamente democrático que se ha podido hacer hasta ahora.

¿Qué sensación permanece en usted, después de tantos años, al haber sido la voz del mejor y más recordado gol de Diego Armando Maradona?

V. H.- Una inmensa gratitud a la vida. Porque de alguna forma, aunque ahora lo he dilapidado un poco con la discusión política, ese gol de Diego, ese relato, estableció una relación afectiva, profunda y definitiva con el pueblo de la Argentina que tanto ha hecho por mí.