Editorial Número 5
PRESENTES
Salimos de nuevo. Marzo, mes en que se retoman diversas actividades.
Estudios, talleres, trabajo, etc. Marzo es también un mes de la memoria y de la
movilización.
El 24 de marzo de 1976, se hizo gobierno la dictadura más sanguinaria de
la Argentina
y una de las más cruentas de la región. No estaba sola la dictadura argentina:
las botas gobernaron (directa o indirectamente) en gran parte de América
Latina. No andaban solos los militares: los acompañaban sectores de la sociedad
civil: empresarios, cúpulas eclesiásticas, medios de comunicación. Es preciso
remarcarlo y no olvidarlo: no estuvieron solos. No lo pensaron solos. No lo
ejecutaron solos.
Latinoamérica se tiñó de sangre, se desgarró su industria y se empezó el
proyecto de las panzas vacías. Se sentaron las bases del neoliberalismo más
crudo que vino después. Las tareas fundamentales fueron cumplidas: creación de
un mercado financiero especulativo, endeudamiento, concentración de capitales,
vulneración de derechos humanos, disciplinamiento social, cultura
individualista del miedo, censura artística, educativa, política y cultural.
Nos metieron miedo. Mucho miedo. Terror. Hicieron que aquella sociedad,
esa que tenía proyectos colectivos con aspiraciones a grandes transformaciones
sociales, se replegara en el refugio privado. Se enseñó la cultura de la
derrota. Del no te metas. Del por algo será. Del concentrate en lo tuyo, que el
resto chupa un huevo. Que lo mejor viene de afuera. Desaparecieron cuerpos y
pretendieron desterrar sus ideas.
Insistimos: no estuvieron solos. No lo pensaron solos. No lo ejecutaron
solos. Hoy se empieza a abrir el debate sobre la participación civil durante la
última dictadura, especialmente la relación entre empresarios de la
comunicación y las cúpulas militares. Recién empieza a revisarse el enorme
tejido de complicidades entre empresarios y militares. Es preciso profundizar
en este sentido, llegar a juzgar y castigar a todos aquellos que han colaborado
con los crímenes de lesa humanidad, a los que han participado activamente en su
ocultamiento y los que concientemente se
beneficiaron con dichos crímenes.
Algunos dicen estar cansados de hablar de los setenta. Desde esta joven
publicación creemos que la cosa recién empieza. Todavía nos falta mucho por conocer,
debatir y entender. 30 mil razones tenemos. Conocer qué pensaron y porqué
lucharon, es también una deuda con nuestra memoria. Ponernos seriamente a hacer
el ejercicio de revisar los proyectos colectivos de los setenta sin las lentes
de la teoría de los dos demonios o la tesis del voluntarismo ingenuo. Es una
pequeña forma de traerlos a nuestros presentes. Por todos ellos y ellas. Por
nosotros.
Entrevista a Francisco “Tito” Nenna por Gastón Florio POR ACÁ NÚMERO 5
Entrevista
a Francisco “Tito” Nenna
“El
macrismo combina una cuota altísima de ineficiencia, con una ideológica
represiva y reaccionaria”
Por Gastón Florio
gastonflorio@elpancholacoca.com.ar
Diputado
de la Ciudad
por el Encuentro Popular Para la
Victoria, Francisco Nenna (“Tito”, para sus compañeros) nos
brindó una entrevista para dialogar sobre distintos puntos y problemáticas que
hoy atraviesan a la Ciudad
de Buenos Aires. Militante y ex Secretario General de la Unión de los Trabajadores de
la Educación
(UTE), Tito Nenna analiza el descuido que lo “público” de parte del macrismo y
la desviación de distintos negocios al ámbito privado, perjudicando el
desarrollo de los diferentes sistemas públicos de la Ciudad Autónoma.
En
agosto del año pasado, los estudiantes de los colegios secundarios porteños
protagonizaron una protesta contra las condiciones edilicias y presupuestaria
de sus escuelas, cuales sus estados eran (y en su mayoría sigue siendo)
paupérrimos. Aunque el macrismo se esmeró en encasillar a esos jóvenes como
“vagos y rockeros” la protesta evidenció los problemas reales de los 27
colegios tomados.
¿A su
parecer, la escuela pública se descuidó en la gestión del PRO?
Francisco “Tito” Nenna.- Absolutamente.
El PRO será recordado como la administración que subejecutó de forma alarmante
los presupuestos en infraestructura escolar, mandó a espiar a docentes y
estudiantes que defendieron la educación pública y trató de terminar con las
tomas de escuelas pidiendo listas negras de adolescentes que peleaban para que
se reparen sus colegios. El primer ministro de Educación del macrismo, Mariano
Narodowski, dispuso una brutal represión contra los maestros en huelga
y contrató a Ciro James; el segundo, Abel Posse, duró menos de 15 días
porque reivindicó a los militares, fustigó al rock y atacó las instituciones
democráticas; y el tercero, Esteban Bullrich, no sabe cómo hacer
para invertir el dinero asignado por ley para su cartera. En
síntesis, el macrismo combina una cuota altísima de ineficiencia con una
inocultable matriz ideológica represiva y reaccionaria.
¿En que situación se encuentra el sistema de salud publica en la Ciudad?
F. N.- Es calamitoso. Desde que asumió
Mauricio Macri, las políticas públicas sufrieron una involución enorme. Y el
caso de la salud es uno de los más emblemáticos, por la falta de
insumos y el aumento de la mortalidad infantil. Tampoco le van a
la zaga los proyectos que someten a los hospitales a la lógica de la
rentabilidad empresaria y pretenden que se ajusten los gastos corrientes, sin
comprender que no puede medirse en términos de costo-beneficio a la salud
pública.
Durante la gestión del macrismo todas las ramas públicas se encontraron limitadas ante la falta de inversión estatal. Con la educación y la salud, también el problema habitacional en la Capital Federal salio a la superficie después de la toma de los terrenos del Indoamericano. El emblema de la cultura, el Teatro Colón, en conflicto por la falta de pago a sus trabajadores y su persecución política sufrida. En la actualidad, la Ciudad exige grandes demandas, y ya el gobierno de Mauricio Macri ah decepcionado hasta a sus propios votantes.
¿Cuáles
son las necesidades que demanda hoy la Capital Federal?
F. N.- Es primordial aumentar el
presupuesto educativo. No puede ser que, siendo la ciudad con el tercer producto
bruto per cápita del país, la Capital Federal tenga un presupuesto que se
encuentra entre los últimos del país. Lo mismo sucede con la problemática de la
vivienda: Macri prometió 10 mil viviendas, pero el año pasado sólo construyó un
centenar y va en aumento la cantidad de familias en situación de calle. También
la salud, como ya dije, y la cultura fueron pasadas por el tamiz del marketing
o la lógica perversa del mercado. Entonces, no se invierte si no se estima que
habrá alguna ganancia. Pero la salud pública es un derecho, no un negocio. Y la
cultura, que apela a la sensibilidad y a conmover al pueblo, tampoco puede
someterse a las cifras de la taquilla.
Hace menos de un año Tito Nenna lanzó la corriente política “La Tendencia Nacional y Popular”. Su antiguo rol en la CTA y su trabajo actual le han permitido establecer contacto con diversas organizaciones sociales y políticas, que se relacionan con él como un compañero más. “Existe la voluntad de confluir en un espacio común entre un conjunto de militantes que luchamos juntos en la calle en la defensa de las políticas públicas. Esta tendencia es una epopeya para recuperar la ciudad", enfatizó Nenna en su discurso el 18 de junio del año pasado ante cientos de militante en el teatro “Bambalinas”.
¿Cómo
vislumbra la construcción de una fuerza política que pueda ganar la Ciudad las próximas
elecciones y que se identifique con el
gobierno de Cristina Fernández?
F. N.- El kirchnerismo ha crecido mucho
en los últimos meses. Los defectos del macrismo y las virtudes del proyecto
nacional contribuyen a que nuestros precandidatos en la Ciudad aparezcan ante el
electorado como la mejor alternativa para mejorar la calidad de vida en el
distrito, recuperar los derechos que el Pro conculca a diario y poner a
nuestros barrios en sintonía con el modelo de inclusión social con crecimiento
económico que impulsa nuestra Presidenta.
"De importaciones y desarrollo" por Andrés Cotinni POR ACÁ NÚMERO 5
A principios de mes trascendió mediáticamente la decisión del Gobierno de extender las Licencias No Automáticas (LNA) de 400 a 600 productos. Con esta medida el gobierno intenta proteger la producción nacional en ciertos rubros y fomentar el desarrollo en otros. Se abre entonces el debate entre proteccionismo y libre mercado. A veces, para sorpresa del lector, no está tan alejado un pensamiento del otro.
Antes
que nada es importante definir qué son las LNA. Según la Organización Mundial
del Comercio (OMC), son medidas autorizadas que implican un procedimiento
administrativo en el cual se debe presentar
documentación al órgano pertinente como condición previa para realizar
el ingreso del producto al país. Es decir, no es restrictiva sino que implica
una demora burocrática de las mercancías que podrían llegar a impulsar la
sustitución de importaciones.
Esta
medida, junto con las de “antidumping” y la de fijación de “valores criterio”,
son algunas de las normas orientadas a proteger la industria nacional y, por lo
tanto, a defender los puestos de trabajo. El economista heterodoxo Ha-Joon
Chang analiza que las grandes potencias han utilizado el proteccionismo con
intensidad hasta poder desarrollar su industria. Como respondió en una
entrevista a la BBC,
“En el siglo XIX y en las primeras
décadas del XX, EE.UU. fue el país más proteccionista del mundo. Eso sí, una
vez que desarrolló plenamente su industria, exigió al resto que se convirtieran
al Libre Comercio”[1].
Para analizar otro
caso, Mario Rapoport refiere que “Gran Bretaña se hizo librecambista a mediados
del siglo XIX (más precisamente en 1846, con la abolición de las leyes de
granos), cuando ya era la principal potencia industrial del mundo y podía
colocar ventajosamente sus manufacturas y sus bienes de capital”[2].
Claro, así cualquiera. Como estos casos también están los de Alemania desde el Zollverein, Japón, Finlandia y demás
países que se presentan como grandes economías. Estos indicios suponen que el
libre cambio es el paso siguiente al proteccionismo y no algo que representa lo
contrario. Sería una cosa así: “Está bien, ya protegimos pero ahora a poner los
productos en el exterior, exijamos libertad de mercado”.
En
la Argentina,
luego del derrocamiento del General en el ’55, se impuso a fuerza de garrote
las políticas liberales que destruyeron la industria nacional y dejaron al país
de culo a las disposiciones fálicas del gran capital norteamericano. Después de
mucha sangre vino la gran noche menemista y por último un De La Rúa que, con el argumento del
progreso (y con cometa mediante) flexibilizó el trabajo. Todas estas políticas
vinieron de la mano del Consenso de Washington, es decir, lo que Estado Unidos
decía que debían hacer los países latinoamericanos para el crecimiento. En el
2001 se fue todo al carajo.
Hoy
Argentina está pasando nuevamente por un proceso que se presenta como un
desafío para el crecimiento. Es una nueva oportunidad, como la que tuvimos
con la etapa posterior al crack del ‘30
y con las primeras presidencias de Perón. Sería entonces recomendable seguir el
ejemplo de los grandes países pero, ¿es realmente recomendable?
En estos momentos de
impulso económico, y dejando de lado a los cipayos que parecen economistas
interesados en el bienestar de las potencias mundiales; surge una observación
que no puede pasar por alto. Latinoamérica y el Caribe fue la gran
fuente de riquezas para España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos. O los
hizo rico o permitió que lo sigan siendo. ¿De quién nos aprovecharíamos
nosotros? ¿De nuestros propios hermanos latinos? ¿De los africanos? ¿De los
europeos? Dentro de la lógica capitalista para que exista el rico tiene que
sobrevivir el pobre. Y si
no está el pobre habrá que hacerlo. Con guerra, apertura de mercado, en fin,
con todas las atrocidades que se fueron realizando desde el capitalismo para el
capitalismo.
La intención de este
escrito no es la emancipación del hombre (porque sin darse cuenta uno puede
terminar transando con la
Sociedad Rural) sino comenzar a reflexionar hacia donde vamos
si seguimos. Pero es necesario pensar estas cuestiones estructurales sin
subestimar a las grandes corporaciones, que ven en el desarrollo su límite de
riquezas, ni a los políticos que ofrecen su agenda por innobles retribuciones.
Teniendo en cuenta la fragilidad que caracteriza a los virajes políticos que
está viviendo Latinoamérica, defender lo logrado y exigir más es la obligación
de todo ciudadanos sensibilizado por las injusticias sociales.
Para ir cerrando, si bien
el desarrollo del país es necesario, es imperioso también que esté acompañado
con una reflexión profunda sobre el capitalismo, lo que hizo, lo que hace y lo
que debería hacer. Sería un desafío que el desarrollo de los eternos
subdesarrollados tenga cara de cooperativismo, de hermandad, de solidaridad.
[1]
El original en ingles está
en http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2010/10/101013_economia_desarrollo_coreano_mj.shtml sino en www.scribd.com se puede encontrar en
castellano.
"Hugo Chávez y 12 años de la Revolución Bolivariana" por Sacha Pujó NUESTRA AMÉRICA NÚMERO 5
Hugo Chávez y 12 años
de La
Revolución Bolivariana
Por Sacha Pujó
sachapujo@elpancholacoca.com.ar
“…ser revolucionario creo que es lo más bonito,
sé revolucionario compadre, no te pierdas esa. Yo le doy gracias a la vida que
me hizo un revolucionario.”[1]
El pasado 2 de febrero se cumplieron 12 años desde
que Hugo Chávez juramentaba como presidente ante la “constitución moribunda”
como le llamó, y se daba inicio a un proceso de transformación social. Un nuevo
aniversario de la
Revolución Bolivariana nos invita a indagar y reflexionar
sobre la misma y su máximo dirigente,
Hugo Chávez.
El Presidente de la República Bolivariana
de Venezuela se define en su cuenta oficial de Twitter con mas de 1 millón 200
mil seguidores, como un soldado bolivariano, socialista y antiimperialista.
Para algún desprevenido puede resultar llamativo que el Presidente de un país
se autodefina así, pero si hacemos un poco de historia veremos como llegó a
identificarse de esa manera.
La Formación del Soldado Bolivariano
En la formación de Chávez un personaje que jugó
un papel importantísimo fue su bisabuelo Pedro Pérez Delgado conocido como
“Maisanta”. Según los relatos familiares que le llegaban a Chávez y de su
pueblo era un asesino serial, pero con el tiempo averiguó que en realidad su
bisabuelo fue un guerrillero rural, combatiente del caudillismo autoritario y
oligarca. Así su bisabuelo se sumó a sus dos héroes nacionales de la
adolescencia Simon Bolívar y Ezequiel Zamora. Un “viejo sabio y comunista” Jose
Esteban Ruiz Guevara”, fue fundamental en esa búsqueda y en las lecturas de
Chávez. Ruiz Guevara era Jefe del Partido Comunista de Barinas y poseía una
biblioteca donde Chávez iba asiduamente entre 1967-71 cuando llegó de Sabaneta
a Barinas para hacer el bachillerato
A los 17 años, en 1971, el muchacho
“provinciano” Hugo Chávez ingresó en la Academia Militar
tras pasar las pruebas de ingreso luego de haber terminado la escuela
secundaria. Ingresó a estudiar la Licenciatura en Ciencias y Artes Militares. Sin
embargo según se relata en la exhaustiva biografía que realizó Modesto Guerrero[2],
Chávez no tenía inclinaciones por lo militar en su infancia y adolescencia, por
el contrario, de chico le gustaba dibujar y leía mucho, pero además era un
fanático del Béisbol, su deseo era ser profesional de ese deporte donde
destacaba en la posición de Pitcher. Como ni en Sabaneta, su pueblo natal, ni
en toda la región de Barinas había universidades, decidió hacer las pruebas de
ingreso a la Academia
Militar, a raíz de que un amigo que estaba en el primer año
de la academia le diera los folletos para presentarse a examen.
Las fuerzas armadas en Venezuela fueron un caso
excepcional para Sudamérica en los 70 en el contexto de la Guerra Fría. Como las
guerrillas ya estaban completamente liquidadas y no existían peligros internos
que obliguen a destinar los recursos militares contra los rebeldes, se produjo
una modernización y transformación que abandonó la concepción de escuela de
guerra para formar licenciados militares, patrocinada por el gobierno
socialdemócrata de Rafael Caldera y tolerado por el Pentágono y el Estado
Mayor. El proyecto tuvo como objetivo poner lo militar al servicio de lo social
y nacional. En este sentido se implementó el Plan Andrés Bello que llevó la
universidad laica y pública a los cuarteles y tenía como postulado el “desarrollo
social”.
De esta manera Chávez inicia su vida militar en
un contexto particular favorable a la profundización de los estudios en las
ramas sociales como la historia o la sociología. En esos años a la par de la
instrucción militar, estudió a Karl
Marx, Mao Tse Sung, Karl Clausewitz, y a su referencia principal Bolívar, entre
otros.
Chávez tendría una “doble vida” en las Fuerzas
Armadas de acuerdo al desarrollo de su vocación revolucionaria y conspiradora
para cambiar el estado de las cosas. En sus salidas de permiso Chávez
frecuentaba a amigos que militaban en la Izquierda, muchos de ellos de la adolescencia de
Barinas, donde se internaban en los barrios populares de Caracas, y se
influenciaban de los grupos culturales.
Chávez tuvo un acercamiento con la
Causa R que fue uno de los agrupamientos de izquierda más
importantes y con desarrollo en zonas industriales de Venezuela en los 70.
En 1974 Chávez viajó a Perú donde conoció el
proceso nacionalista liderado por Juan Velasco Alvarado. Ese viaje y los
conocimientos y experiencias que recabó lo influyeron en su proceso de
radicalización política y su futura conspiración. En 1982 Chávez junto a
Willian Izarra, oficial de la
Aviación y precursor de la conspiración nacionalista que
había creado un grupo llamado Alianza revolucionaria de Militares Activos, junto
a otros oficiales de las Fuerzas Armadas como
Francisco Arias y Rauls Isaias Baduel y agrupaciones de izquierda como Causa R
y PRV-ruptura, crearon el MBR-200 (Movimiento Bolivariano Revolucionario) para reformar
el Ejército e iniciar una lucha para construir una nueva República. Siguieron
años de definiciones ideológicas y de organización en congresos en forma
semi-clandestina.
La década del ´80 en Venezuela
estuvo signada por gobiernos corruptos, entreguistas, donde aumentó
escandalosamente la deuda externa y los índices de pobreza y desocupación. Se
llegaría de esta manera al levantamiento de masas del 27 y 28 de febrero de
1989 conocido como el “Caracazo” donde la represión fue brutal con un saldo de
más de 3 mil muertos y la suspensión de las garantías constitucionales. El
quiebre de la gobernabilidad y la crisis en las Fuerzas Armadas condujeron a
los oficiales bolivarianos a la preparación del asalto al poder. El 4 de
febrero de 1992 sería el momento de la rebelión
militar contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Aunque esta rebelión
terminara como un golpe fallido[3] y no
como una insurrección de masas, donde no se logró la fusión cívico-militar y
apenas participaron algunas agrupaciones de izquierda, el pueblo comenzó a
identificarse con los “golpistas de izquierda”. Vieron su acción como una
expresión de sus deseos, una continuación de las luchas del 89. Chávez se
convirtió en figura política nacional cuando apareció en la televisión anunciando
la rendición sólo “por ahora” y asumiendo la responsabilidad del movimiento.
Esta derrota le serviría a Chávez para cambiar su relación con las masas y
apostar a la libre organización del pueblo y los medios alternativos. Luego de
dos años presos en 1994 el presidente Rafael Caldera otorgaría un indulto a los
rebeldes.
En adelante Chávez se propuso
darle una dirección a su proyecto político. Participó como militante en
protestas y huelgas, se dedicó a recorrer el país y establecer alianzas. En
1997 un plenario del MBR-200 decidió largarse a la carrera electoral, cosa que
hasta el momento el propio Chávez criticaba. Se dio paso a la conformación del
Movimiento Quinta republica (MVR) en alianza con el “Polo patriótico” que
agrupada a partidos de izquierda. En diciembre
de 1998 es elegido con más del %50 de los votos como presidente de
Venezuela. Según Modesto Guerrero “Chávez aparece no sólo como un símbolo de
redención en el imaginario popular, sino además, como la personificación de una
época de cambio, su conciencia política concentrada”[4].
El Socialismo del Siglo XXI
La transformación de Venezuela comenzó a
materializarse con el llamado a un referéndum para convocar a una Asamblea
Constituyente. Se aprueba con la mayoría popular, y luego en elecciones
parlamentarias gana la mayoría de los escaños. En el mismo año 99, en
diciembre, otro referéndum aprueba la nueva constitución llamada Bolivariana.
Esta constitución creó un marco jurídico apto para iniciar el proyecto popular,
aun sin salirse del capitalismo, donde incluye como puntos principales la
democracia participativa y la economía solidaria, se aprueba la Ley de Tierras para dar inicio
a la reforma agraria y una nueva Ley de Hidrocarburos para que el gobierno
controle a PDVSA. Este comienzo de redistribución del ingreso se vería
relegitimado en las elecciones generales de julio del 2000 con otro aplastante
triunfo.
Las fuerzas reaccionarias de la burguesía local
asociadas al imperialismo, la burocracia de PDVSA y los medios de comunicación hegemónicos, no
soportaban más los cambios que se venían sucediendo. El 11 de abril de 2002 un
golpe de estado dirigido por Pedro Carmona principal dirigente de Fedecamaras
(organización de empresarios), auspiciado por Estados Unidos junto al apoyo de
los medios concentrados de in-comunicación, sacó a Chávez de la presidencia por
tres días. Pero las masas salieron a las calles inclinando la balanza a favor
de Chávez. En esto jugaron un papel importantísimo los medios de comunicación
alternativos para romper el cerco mediático[5].
Luego a fin de ese año el proceso se vio afectado nuevamente por el sabotaje
petrolero, pero gracias a la movilización de los trabajadores se pudo derrotar
el paro lo que garantizó el control estatal de PDVSA.
En adelante La Revolución Bolivariana
se fue profundizando con la radicalización sostenida por el Poder Popular.
Chávez se vio relegitimado en referéndums y elecciones casi todos los años
siempre con victorias. Desde 2004 Chávez ya se declara abiertamente como
socialista, y vuelve a instalar un proyecto de sociedad que había quedado en la
historia tras la caída del Muro de Berlín. Es indudable que como afirma Luis Bilbao, “la Revolución Socialista
Bolivariana tuvo que crecer contra toda adversidad. Mucho más –éste es todavía
un debate pendiente- que en el caso de la Revolución Rusa.
Porque entonces el socialismo era una esperanza, una formidable fuerza
expectante encarnada en millones de seres humanos. En 1999 era una mala palabra
para casi todos. Y desde ese abismo de inédito retraso ideológico y político a
escala mundial, fue que debió escalar la Revolución Bolivariana[6]. En este
contexto sin duda la clave para mantener el proyecto socialista a futuro es la
construcción de Poder Popular.
Poder Popular
Tal vez lo novedoso del socialismo bolivariano
sea la creación del poder popular. La reciente sanción de Ley Orgánica del
Poder Popular sienta las bases para que las comunidades organizadas puedan
ejercer el pleno derecho de la soberanía, en formas de autogobierno ejerciendo
de manera directa el poder. Este instrumento legal se rige por los
principios y valores socialistas de la democracia participativa y protagónica.
Entre otras instancias de Poder popular
se encuentran el Consejo Comunal y La Comuna. Los Consejos Comunales son instancias de
participación y articulación e integración entre los ciudadanos, ciudadanas y
las diversas organizaciones comunitarias, movimientos sociales y populares, que
permiten al pueblo organizado ejercer el gobierno comunitario. La Comuna es un espacio
socialista que como entidad local es definida por la integración de comunidades
vecinas en una memoria histórica compartida[7].
La creación del poder popular es
un objetivo estratégico que el proceso revolucionario fue tomando como
respuesta y forma de sostener la transformación a la par de una creciente
politización y movilización. Así se generaron organizaciones como los
Colectivos Barriales, los Comités de Tierra Urbana o los frentes campesinos
como el Frente Campesino Ezequiel Zamora. Estas organizaciones se plantean
formas de autogobierno o poder local donde el estado se subordina a las
decisiones de las bases. Esto generó y genera conflictos al interior del estado
que aparece como campo de batalla entre sectores burocráticos dentro del
chavismo que pretenden paralizar la revolución y sectores revolucionarios. La
figura de Chávez emerge como garante de la profundización, ya que no se
posiciona en una neutralidad “bonapartista” sino que señala las contradicciones[8].
Algunas de esas contradicciones y superposición de poderes se pudieron ver en
la implementación de las misiones que son programas sociales de educación y
salud a través de la ayuda de cuadros cubanos, que generaron mejorías en las
condiciones de vida y una concientización del pueblo.
Un paso fundamental en la
estructuración del poder popular se dio en 2008 cuando se fundó el Partido
Socialista Unido de Venezuela (PSUV) nombrando a Chávez presidente del partido,
con casi 6 millones de aspirantes a militantes[9] y la
formación de los Batallones Socialistas. El PSUV se define como una herramienta
política de masas democrática y anticapitalista. Entre las tareas principales
está la de formación ideológica y política del pueblo además de ser una
herramienta para democratizar la sociedad venezolana. En la actual coyuntura el
partido definió como objetivo central para la profundización del socialismo
pasar de la “cultura política capitalista a la militancia socialista”[10]. En
este sentido se plantean tácticas para neutralizar la reproducción de la
ideología capitalista (incluso dentro del partido donde algunos lo ven como
posibilidad individual de ascenso social), recuperar territorios perdidos y
consolidar los ya tomados para ampliar la base social de la revolución.
Logros y Desafíos de la Revolución
“…no perdamos esta oportunidad, una revolución social está en marcha,
una revolución moral, espiritual, económica y también, por supuesto,
política.”[11]
Los desafíos actuales de la Revolución son muchos,
y principalmente como se señala en las líneas estratégicas del PSUV, hay que
desterrar la cultura capitalista en el marco de una ofensiva y resistir los
embates del imperio. Recientemente Venezuela se ha visto enfrentada a una crisis energética que está
siendo afrontada exitosamente. Se comenzó a reestructurar el sector eléctrico a
través de la creación del Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica;
se incorporaron las comunidades, los trabajadores y trabajadoras al control y
gestión de la
Corporación Eléctrica Nacional, “en todo esto la participación popular es
vital para superar todas estas dificultades, sin el pueblo organizado hubiera
sido imposible”[12]. Venezuela también ha
podido enfrentar el desastre de las inundaciones gracias a la voluntad popular
y estatal, incluso Chávez ordenó que se ocupen las habitaciones vacías de
hoteles de vacaciones para las familias evacuadas.
Asimismo se plantea terminar con
el problema de la pobreza, y en esto juega un papel fundamental la sanción de
un conjunto de Leyes que aprobó la asamblea en 2010 para considerar a la
vivienda no como una mercancía sino como un derecho del pueblo. Otros planes y
proyectos actuales son la creación de la Policía Nacional
Bolivariana que es un proyecto integral donde se forman en la Universidad Nacional
de la Seguridad
en los valores de la cultura de la paz y la participación colectiva y ha
logrado bajar un %44 la tasa de homicidios donde ha sido ya puesta a prueba.
Esta policía tuvo un rol fundamental para asistir a las victimas de las
inundaciones. El convenio con Cuba para crear un sistema público nacional para
tratar a las victimas de las adicciones y derrotar el flagelo del narcotráfico
que cultivó el neoliberalismo. Otra proyecto importante que se está llevando a
cabo es el Plan de Alfabetización Tecnológica que hace justicia con la inclusión
de los sectores populares en el uso y aprovechamiento de las tecnologías de
información y comunicación. Asimismo se han nacionalizado muchas empresas por
su condición estratégica o por irresponsabilidad patronal en conflictos con los
trabajadores interviniendo el estado a favor de éstos últimos. Al mismo tiempo,
se están terminando las 200 fábricas socialistas. Se creó la Corporación de
Comercio y Suministro Socialista para controlar la distorsión del mercado y que
la distribución de alimentos básicos no se preste a ganancia. Estas son algunas
de las principales medidas que ha tomado la revolución, pero sin duda que hay
más y habría que destacar muchos logros por ejemplo en educación, pero sería
exceder los objetivos de este escrito.
Es indudable que la Revolución todavía es
muy joven y tiene muchos desafíos por delante, entre los cuales terminar con la
pobreza y dar la batalla contra la cultura capitalista son fundamentales. En
esto último los logros en materia educativa son muy importantes. La consolidación
del poder popular y del proyecto de intercambio socialista de la Alianza Bolivariana
para los pueblos de Nuestra America, junto a las alianzas con el resto de los
gobiernos populistas de America latina serán
necesarias para seguir profundizando la revolución.
[1] Frase extraída del Mensaje anual de Hugo Chávez
a la Asamblea
Nacional. Enero 2011
[2] Modesto
Guerrero: “¿Quién inventó a Chávez?”. Buenos Aires, Ediciones B, 2007
[3] Se podría establecer una comparación con el
asalto al cuartel Moncada por el grupo de Fidel Castro que luego de ese hecho
fallido se convirtió en héroe nacional.
[4] Modesto Guerrero, op. Cit pp 355
[5] Los medios de comunicación alternativos que se
han desarrollado alentados por Chávez para contrarrestar a los medios
hegemónicos, se han agrupado en la Asociación Nacional
de Medios Comunitarios Libres y Alternativos (ANMCLA) y funcionan libremente y
en forma independiente del control gubernamental. http://www.medioscomunitarios.org
[6] Luis Bilbao: “12 años, La
revolución Adolescente”. Febrero 2011. Extraido de http://www.psuv.org.ve/
[7]Prensa Fundacomunal “Pleno
derecho a la soberanía garantiza Ley Orgánica del Poder Popular”. http://www.aporrea.org/
[8] Miguel Mazzeo: “La Revolución Bolivariana
y el poder popular” en Venezuela ¿la revolución por otros medios?. Buenos
Aires. Dialektik. 2006
[9] http://www.psuv.org.ve
[10] PSUV “Líneas Estratégicas de Acción Política”. Enero
2001. http://www.psuv.org.ve
[11] Frase extraída del Mensaje anual de Hugo Chávez
a la Asamblea
Nacional. Enero 2011
[12] Idem.
"Libia y la ferocidad imperialista" por Lido Iacomini GLOBO NÚMERO 5
Libia y la ferocidad imperialista
Por Lido Iacomini
El mundo asiste atónito e indignado a un nuevo capítulo de la
agresión militar que ha caracterizado al imperio norteamericano, esta vez con
la complicidad explícita de una parte de Europa e implícita del Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas, ya que ni China ni Rusia ejercieron su
derecho a veto para impedir la masacre. Se abstuvieron, lo que pareciera que
les da derecho ahora, ya producido el bombardeo masivo sobre Libia, a vociferar
sobre los “excesos” en que incurren los tres grandes agresores, Gran Bretaña,
Francia y obviamente EEUU.
Debo reconocer mi error de apreciación: no creí que la ONU habilitara el ataque y en
consecuencia que la OTAN
fuera el instrumento de la agresión, lo que implicaba que si había intervención
militar, esta recaería sobre EEUU y Gran Bretaña, sin paraguas de Europa ni las
Naciones Unidas. No es una cuestión menor. Si bien EEUU no logró que la OTAN hasta el momento se
comprometa, por la oposición de Alemania e incluso pareciera que de Italia, sí
consiguió un fuerte compromiso de Sarkozy y sobre todo la luz verde de la ONU.
¿ Significa una recomposición de la posición hegemónica
norteamericana? No creo. Creo que siguen vigente las condiciones generales que
determinan el declive del dominio global norteamericano. La crisis económica
sigue su curso y el desarrollo de la crisis política, aún con vaivenes, muestra
la debilidad, incluso en Medio Oriente y el Norte de Africa, del dominio
imperial sobre los pueblos, y por eso los levantamientos prosiguen, desde Yemen
a Marruecos y los procesos de cambio se consolidan, como sucede en Egipto.
Pero la agresión a Libia se produjo. Esta apunta contra Kadafy, ya
que este dictador no tiene retorno, pero también a asegurar que los cambios en
Libia estén controlados y contenidos por aliados confiables de los
norteamericanos. En cambio parece que Berlusconi sólo confía en su socio Gadafy
y sabe que si EEUU y Gran Bretaña destronan a Muamar asumirán para ellos el
control económico y los destinos petroleros de Libia. En ese aspecto la guerra
civil en Libia tiene una faceta de lucha interimperial, con Italia y Alemania
apostando a Gadafy y EEUU, Gran Bretaña y Francia apuntalando a sectores de la
oposición. Pero llama la atención que la demora en producir los bombardeos haya
llegado al punto de desgastar también a la insurgencia Libia, bajo el fuego
intenso de los leales a Gadafy. Huele a maniobras maquiavélicas y conocidas,
que le permitirían al imperio condicionar a los rebeldes.
Otro aspecto a
tener en cuenta al observar la tibieza real de chinos y rusos (mas allá del palabrerío y los encendidos discursos) es
que el desbalanceo completo del Medio Oriente y el norte de Africa afecta los
planes de salida de la crisis y los interEses globales de las grandes potencias
y sobre todo genera una incertidumbre sobre los alcances de la rebelión
popular. El predominio de Israel en la zona y la normalidad de los flujos
petroleros están en cuestión. ¿Es soportable para el mundo en crisis?
Pero otra contradicción subyace debajo de los intereses de las
grandes potencias y es la que enfrenta a los pueblos que no están dispuestos a
soportar dictadores y buscan una democracia que habilite su protagonismo y que
sufren no sólo, ni principalmente, miseria sino la intolerable injusticia de una desopilante
desigualdad. Jeques y no jeques son los blancos de quienes luchan por su
dignidad.
Rescato una apreciación de un escrito anterior: “La hegemonía es
siempre un mix de coerción y consenso. Desplazar en las circunstancias de un
conflicto generalizado el eje hacia la coerción absoluta es una aventura camino
a la derrota.” Creo que las
consecuencias de la agresión norteamericana caerán sobre su cabeza. Pero como
esto no es producto de la espontaneidad del movimiento, es imprescindible
trabajar para que sea así. El repudio a la agresión debe ser sin cortapisas y
la exigencia de respetar los principios de no intervención en los asuntos
internos de otras naciones no es negociable. Como sucede con todas las
cuestiones de principio. Y esto en todos los rincones del mundo, porque
defender los derechos del pueblo libio a resolver entre ellos sus propios
asuntos es como defender los derechos de los pueblos latinoamericanos a
resolver entre nosotros nuestros propios asuntos, sin intromisiones de las
grandes potencias.
"Rompiendo cadenas, sacándose mordazas" por Gastón Florio MEDIOS NÚMERO 5
ROMPIENDO CADENAS,
SACÁNDOSE MORDAZAS
Por Gastón Florio
gastonflorio@elpancholacoca.com.ar
A más de un año de la aprobación legislativa de la Ley de Servicios Audiovisuales,
la epopeya de desenmascarar qué se esconde detrás de los grandes formadores de
noticias, ha trascendido expectativas de todas índoles. Quizás, la gran batalla
cultural que significó correr ese manto de impunidad cual supieron crear los
grandes monopolios comunicativos para operar políticamente en nombre del
“periodismo”, hoy está en la conciencia popular, y aquella tradicional frase
“salió en el diario” no es elegida, ni para justificar un chimento cholulo.
Es cierto que durante este tiempo la dilatación
de la implementación de la Ley
todavía es una pelea reñida. Los emporios comunicacionales hacen uso de su
lobby de forma agresiva para intentar parar la democratización de la palabra,
tocando a sus jueces amigos y dirigiendo al poder político servil de las
corporaciones. Pero, como se veía durante el proceso de la Ley, aquella experiencia fue
más allá de un cambio de reglamentación del sistema televisivo y radial, y para
suerte de los años que vendrán, allí no llega la mano de Magneto & Cia. La
palabra santa de Clarín se demolió, un
gobierno se mantuvo en el poder sin las tapas de los grandes diarios argentinos
y ya todos saben que sus editoriales de objetividad no tienen ni sus puntos, ni
sus comas.
Para cualquier ciudadano común querer estar
informado es una verdadera travesía hace ya varios años. Después del pacto
secreto de la dictadura de Videla con los grandes medios, la información y las
noticias quedaron rehenes del genocidio mediático. Pacto silencioso que
consistió en encubrir desde sus páginas el Terror de Estado para así aumentar
su grupo económico y acrecentar su lobby político. La apropiación de Papel Prensa
les sirvió también para aniquilar competencia, y luego con la política
farandulera del ´90, los debates pasaron a ser notas chimentosas en estos
diarios. De este modo, sin darnos cuenta, la información quedó presa de las
digitaciones y movimientos bancarios de Magneto y Mitre. Como cuenta Pablo
Llonto, el crecimiento de Clarín en
las décadas pasadas no se debió al éxito profesional, sino a la seguidilla de
apropiaciones cometidas y su toque de gracia, fortuna de su impunidad ante las
leyes: Papel Prensa, los hijos apropiados, la plata de los jubilados, etc. Sin
embargo, tantos delitos un día se visibilizaron popularmente y empezamos a leer
sus tapas como lo que en verdad fueron siempre: operaciones políticas.
Los datos de la caída de las ventas de Clarín y La Nación
quizás no son tan contundentes como el cuestionamiento a su veracidad
periodística, por esto, estos dos monstruos no han salido tan ilesos aunque la Ley de Medios de la democracia
aún no esté vigente. Aproximadamente los números tiran que las ventas de estos
dos matutinos cayeron un 3% desde que empezó el debate de la Ley de Medios, aunque lo que
en verdad perdieron mucho fue su “palabra santa” hasta en las ventas que
conservan. Con esto, un momento de desesperación por perder todo lo robado. Sus
operaciones ya se olfatean horas antes, sus notas están viciadas de antikirchnerismo
barato y mediocre, que hasta a los mayores gorilas les resultan ridículas y su
peor pérdida, sin dudas es que a lo largo de estos años todos sus monigotes no
pudieron construir ninguna fuerza capaz de disputarle la primera magistratura
en octubre a Cristina Fernández.
Para no caer en la disyuntiva que ellos
intencionadamente plantean (oficialismo – monopolio mediático), cabe decir que
este conflicto político no arrojará un victorioso, sino que mientras avance la
desconcentración mediática y nuevos medios puedan ocupar los mismos lugares que
todos, lo que se logrará es recuperar el derecho a la información, aquel
derecho universal hoy negado por los poderosos medios. Al igual que en el plano
económico, cuando un esquema se invita a desmonopolizarse, ese producto termina
de ser rehén, en este caso la noticia. Ya no quedará cautiva de los monopolios,
pensada como simple mercancía y libre a la suerte del mercado, sino que volverá
a pensarse desde la honestidad intelectual y como herramienta para la
construcción de una sociedad más justa. Por esto los ganadores seremos todos.
Con todo esto, hay dos factores relevantes para
analizar grosso modo la libre prensa nacional. Una, los nuevos medios que
fueron amaneciendo y han logrado oxigenar el quehacer comunicativo del país.
Recuperando la investigación periodística y volviendo a poner sobre el paño
temas elementales que hacen a comprender qué se juega día a día en la Argentina. El otro,
que atraviesa a todos los mundillos locales, es la participación juvenil.
Nuevos vientos rompen esa resignación reina del neoliberalismo, por eso hoy la
esperanza de recuperar todo lo arrebatado tiempo atrás, no resulta una utopía,
y así miles y miles se animan a cuestionar el poder reinante e inventar nuevas
experiencias creativas, porque sino, como decía Simón Bolívar, corremos el
peligro de errar.
Dentro de este panorama, entra a la cancha el cómo
va a lograrse desplazar toda la desconfianza que despertaron los formadores de
noticias del país. En otras palabras, si dicho surco se rellenará con más de lo
mismo o se volverá hacer honor a la comunicación como vía de transformación.
Infinidades de cosas demuestran que es posible. Radios comunitarias,
publicaciones a pulmón y nuevas formas de comunicación que inundan la red
virtual, hace tiempo se están multiplicando y generan expectativas de que una
etapa nueva puede ganarle a la mediatización mercantilista. Por esto, los dos
primeros pasos serán garantizar la aplicación de la Ley de Medios y seguir
apostando a crear y fortificar nuevos medios, sin caer en la manipulación de la
noticia a la que nos han sometido estos monopolios durante décadas.
"El Poder mediático, el Odio y Hugo Moyano" por Sacha Pujó MEDIOS NÚMERO 5
El Poder Mediático, el
Odio
y Hugo Moyano
Por Sacha Pujó
sachapujo@elpancholacoca.com.ar
Con motivo de la solicitud de la justicia Suiza
de causas judiciales que involucren el Secretario General de la CGT Hugo Moyano y su
familia, debido a una supuesta vinculación con la empresa de residuos Covelia,
el dirigente convocó a un paro que luego fue suspendido. La solicitud se basa
en que los propietarios de la empresa tienen una cuenta en Suiza donde ingresó
una importante cantidad de dinero que habría sido usado en fraude inmobiliario.
El vínculo está basado en artículos periodísticos que asocian el crecimiento de
Covelia con el “poder” que tienen los Moyano. Esto fue utilizado por los
enemigos políticos del gobierno para sembrar confusión en la sociedad y romper
la alianza entre el gobierno y movimiento obrero.
El Poder Mediático expresó toda su ideología
clasista cristalizada en el odio al movimiento obrero organizado. Es indudable
que políticamente el paro habría sido funcional a la estrategia de la derecha,
pero el hecho sorprendente es la campaña de estigmatización del dirigente
obrero. Los escribas de los medios hegemónicos han bajado línea de manera
contundente, Joaquín Morales Sola escribió que “la sociedad argentina es rehén
de un líder sindical” y que “la
Presidenta se encontró el jueves y el viernes con los
estropicios de un Frankenstein que ella y su esposo crearon sin reparar en los
riesgos” (La Nación, 20/03/11). Clarín expresó en el mismo sentido
que Moyano “toma de rehén a la ciudadanía” (Clarín, 21/03/2011) y que “algo comenzó a romperse entre el
gobierno y su principal aliado” (Clarín,
19/03/20119). Otros medios como Crónica también
se expresaron en esa línea “Moyano contra todos”.
Partiendo desde un enfoque de Gramsci o desde
la estrategia populista, la sociedad argentina está partida en dos bloques
políticos-sociales con aspiraciones a la hegemonía que son antagónicos. Por un
lado el bloque popular que surge y se consolida a partir del conflicto con las
patronales agrarias y mediáticas, tiene en el gobierno y la CGT a sus principales actores, con la novedad del
resurgimiento de la juventud como actor político. La estrategia del poder
mediático apunta de manera inteligente a romper esa alianza y generar un estado
de ingobernabilidad en un año electoral. Un artículo de Edgardo Mocca esclarece
bien la base de sustentación de la relación entre gobierno y CGT: “La alianza
entre Estado y CGT no es una simple estrategia electoral. Por el contrario está
cimentada en un proceso de cambios en el mundo del trabajo como no se
registraba en el país desde hace muchas décadas. Es la alianza que permitió
reincorporar al empleo a cinco millones de personas, recuperar las convenciones
colectivas de trabajo y el salario mínimo vital y móvil, instaurar la paritaria
docente, aumentar sensiblemente sueldos y jubilaciones y crear la asignación
universal a la niñez, entre muchas otras novedades de época. Todo eso en un
tiempo en el que muchos consideraban que habían desaparecido los actores
sociales y la política era una cuestión de individuos aislados sólo unificados
en la condición de audiencia de los medios de comunicación” (Página 12, 20/03/2011).
Es claro que los dos bloques expresan proyectos
de país diferentes, aun cuando dentro del propio bloque progresivo popular haya
intereses contrapuestos, por ejemplo entre el trabajo y el capital. Pero los
intereses económicos no se manifiestan naturalmente como tales sino a partir de
la construcción política. Por ello la profundización de la distribución de la
riqueza implica dar una batalla político-cultural contra el bloque antipopular.
Y en esta tarea la unidad del bloque progresivo es fundamental, por esa razón
los últimos discursos de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner apuntan
en esa dirección. De ahí que la estrategia del poder mediático sea destruir esa
unidad.
Un hecho que quizás no es novedoso en la
historia política de Argentina es el ataque al movimiento obrero organizado. La
estigmatización del dirigente de la
CGT, el odio que se le transmite es parte de la tradición de
la derecha liberal. Una derecha que se expresa en el “gorilismo” de no aceptar
el ascenso social del de abajo, de no aceptar que los trabajadores tienen
dignidad y que se pueden organizar y pelear por mejores salarios y derechos.
Unas clases medias sumergidas en un odio irracional contra todo lo que venga de
abajo y si es morocho más todavía. Es que como bien afirma Hernán Brienza la CGT es el sector más
políticamente incorrecto y contracultural para la Argentina blanca europea
y bienpensante” (Tiempo Argentino,
20/03/2011). Por supuesto que también hay sindicatos manejados por personajes
nefastos como el caso de Momo Venegas o Pedraza que fueron y son cómplices del
genocidio neoliberal, pero a éstos el Poder Mediático no los atacó, por el
contrario se le dio la voz a los Duhalde o De Narváez para presentar una
supuesta maniobra autoritaria del gobierno nacional.
Seguramente hay pocos actores políticos que han
quedado “limpios” socialmente hablando, de los años noventa que fueron los de
la política como espectáculo y negocios privados consecuente con el brutal
individualismo. De Moyano habrán denuncias aun no comprobadas, pero lo que es
seguro es que con su organización Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA),
que fue una central disidente a la
CGT oficialista y privatista, en los 90 resistió el
embate de las políticas neoliberales
junto a la en esa época clasista CTA. Así es que su política actual de defensa
corporativa es bastante coherente. Eso es lo que no acepta el poder mediático,
que un dirigente de los trabajadores afirme que los trabajadores no quieren
sólo mejores salarios sino también más
poder. Moyano está preparando un acto masivo para el primero de mayo en
la 9 de julio donde seguramente resurgirán las editoriales y bajadas de línea
del pequeño burgués asustado.
La Batalla Cultural
Estamos en presencia de una coyuntura histórica
de batalla cultural, de visiones del mundo, de verdades contrapuestas
cristalizadas en prácticas concretas. Esta etapa requiere de una lectura lúcida
sobre las relaciones de fuerza y el poder, porque “los medios de comunicación
son el arma para atrapar y sofocar la libertad del sujeto, (…) la finalidad del
poder mediático es imponer una verdad (que es, siempre, su verdad) como la
verdad para todos” (J.P. Feinmann, 2011).
Quien crea que la batalla contra el grupo Clarín es una tontería, realmente no
entiende la actual coyuntura. Uno puede observar el diario Clarín bajo el brazo, en el colectivo, en el subte, en los cafés o
donde sea como una extensión de las personas, que seguramente en su alienación
creen que es un arma simbólica de defensa contra el autoritarismo K. Eso es
sentido común, las personas se aferran al pensamiento dominante, a lo “normal”
que no es más que una construcción histórica. Las clases populares se han
expresado masivamente para destruir ese “orden normal” en las conocidas
manifestaciones populares del último tiempo (Bicentenario, acto en River,
muerte de Kirchner, acto en Huracán
entre otros). Sin embargo la batalla cultural no está ganada, e implica un
largo camino ya que es un hecho político trascendental. Ser presidente de este
país ya no es un puesto subordinado o menor.
Cualquier proyecto que se proponga distribuir
el producto social y alterar las relaciones de poder dejadas como herencia
desde la dictadura en adelante, se ve obligado a dar una batalla cultural. El
más claro ejemplo de esto fue la disputa por las retenciones a la renta. De ahí
surge la necesidad de una política comunicacional (Ley de medios) para crear
condiciones de posibilidad para la distribución.
La estrategia del bloque progresivo de
focalizar en Clarín al principal
enemigo es positiva en términos de efectividad política, ya que da un enemigo
concreto, además de que el grupo Clarín
es el máximo dirigente de la derecha local. Pero es acertado porque es el símbolo de los 90, el
neoliberalismo y el poder mediático. Por eso la profundización de la batalla
cultural es crucial para cambiar la
visión de las cosas y poder conseguir consenso hegemónico para alterar la
distribución del producto social.
"Trapitos y vecinos. Una división que convenció y legisló" por Natalia Castrogiovanni SOCIAL NÚMERO 5
Trapitos
y Vecinos.
Una división que convenció y legisló
Por Natalia Castrogiovanni
nataliacastrogiovanni@elpancholacoca.com.ar
La crónica es siempre la misma: vas a algún espectáculo público, querés estacionar el auto, se acercan los “trapitos”, te cobran por tu estadía en la calle. La ilegalidad de esta actividad me parece que queda clara para todos: se privatiza el espacio público en manos privadas, que no sólo lo usufructan, sino que también regulan su circulación. Pero no sólo esta actividad es ilegal, sino que también está a cargo de una pobreza deslucida. Analicemos estas lógicas primero, para luego meternos a repensar las respuestas que otorga la Ciudad a los conflictos de su ciudadanía.
Por
un lado, la privatización del espacio público, no sólo se legaliza al venderse
dicho espacio en detrimento de la soberanía nacional, sino que también por el
otro, se legitima a partir de diversas operaciones políticas. De esta manera,
privatizar el espacio público requiere de dos operaciones: legalizarlo a partir
de su venta y legitimarlo a partir de las prácticas sociales que generen
representaciones en torno a la privatización ligadas con adjetivos de
conveniencia: efectividad, eficacia, eficiencia, modernidad, tecnología, etc.
Estas prácticas pues, se ven ligadas con operaciones de deslegitimación de lo
público: discursos de la ineficacia, de su corrupción, de su inseguridad, etc.
De
esta manera, por ejemplo, tenemos por un lado, los piquetes, que toman el
espacio público legalmente (derecho a la protesta) pero con poca legitimidad en
el espacio de la Ciudad
de Buenos Aires (por su molestia, el “caos” que provoca, su (no)tratamiento en
los medios, etc.). Por el otro, tenemos privatizaciones del espacio público a
partir de las estaciones de peaje, que limitan la libre circulación (derecho
utilizado también en los discursos sobre piquetes, pero ni entendido como un
derecho vulnerado a partir de dichas cabinas de cobro), pero que cuentan con
una amplia legitimidad social, siendo que retroalimenta el mantenimiento de las
rutas y autopistas y siendo que dicha privatización se presenta como estable,
agradable a la vista, legalizada administrativamente, etc. Pero recordemos: si
los trapitos ganan plata de forma privada a partir del uso del espacio público,
de igual manera lo hace la
Autopista del Sol.
Volviendo
al tema “Trapitos”: la privatización que ellos generan del espacio se torna
sumamente conflictiva no sólo por la ilegalidad de su actividad, sino por la
imposibilidad de desarrollar prácticas legitimadoras, y por lo contrario,
mostrarse como una pobreza deslucida, gris, cansada e impune que hace suyo el
único espacio del que puede llegar a disponer a partir de su usurpación: el
público.
Y
esta legitimación no sólo se ve imposibilitada por la actividad que indigna a
los “vecinos” de la Ciudad
(¿Por qué los trapitos no son vecinos? ¿Cómo cerramos la categoría?), sino
también por los sujetos que la desarrollan, que no son, por lo menos desde el
discurso, abordados desde leyes y políticas sociales tendientes a la
efectivización de derechos (como son otros grupos: los niños, los ancianos, los
enfermos, los estudiantes, los discapacitados), sino que son sólo esto: hombres
y mujeres adultos que aparecen a la vista pública como maduros, jóvenes, sanos,
capaces pero desocupados. Y de ahí el imaginario no para: desocupados porque
quieren, porque es más fácil cobrarle a los “buenos vecinos”, porque no les
gusta el trabajo, etc.
Pero
me gustaría, una vez, descentrarnos de esa preocupación. Es más: Si, quizás no
quieren trabajar. Y?!?!!??!?!? Los instrumentos de derechos humanos, por ahora,
no nos permiten hacer tests sobre el deseo de trabajar, por lo que al Estado
respecta, las motivaciones no importan a la hora de legislar y formular
políticas sociales. Pero el uso político del imaginario social del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de
Macri no tarda en aparecer. De no ser así, no podrían referirse a lo
siguiente como si esto representara una
solución:
“…Mauricio Macri,
instruyó hoy a los legisladores de PRO a que promuevan sobre tablas la
aprobación de una Ley que prohíba el
accionar de los denominados “trapitos”, que obligan a pagar a los
vecinos para estacionar en lugares públicos aprovechando la concurrencia a
distintos espectáculos. El objetivo es reformar un artículo del Código
Contravencional para que se prohíba en
forma absoluta el accionar de los “trapitos”, los “cuidacoches” y los
“limpiavidrios” que amedrentan a los ciudadanos”.
Publicación en Página del
Gobierno de la Ciudad:
buenosaires.gov.ar
11 de Noviembre de 2010.
Me
gustaría puntualizar algo ya no respecto de la actividad de los “trapitos”, que
puede ser entendida o no, sino sobre la responsabilidad del Gobierno de la Ciudad. En materia de
legislación y políticas sociales, y a partir del marco de derechos humanos, se
supone y les exigimos que gobiernen por la
positiva: es decir, políticas y leyes que amplíen, aseguren, efectivicen,
garanticen DERECHOS. Sin embargo, desde el Macrismo esto se hace por la negativa: prohibiendo (¿y sin ese
ingreso, que harán esas familias?), destituyendo su molestia y visibilización
(¿y si no se ven, que será de esas familias en el olvido?), y por lo tanto
VULNERANDO DERECHOS. Esto sucede a pesar del
imaginario de la ciudad, a pesar de las motivaciones de los trapitos, a pesar
de la indignación de los “vecinos”. Si no se gobierna por la positiva, las
respuestas a los conflictos son represivas e invisibilizadoras. No sé si hay
mucha vuelta más para darle.
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