EDITORIAL NÚMERO 6, Abril 2011
Danzando
Salimos de nuevo. Seguimos creyendo que la
respuesta está en crear. Lo intentamos desde aquí, con las herramientas que
vamos encontrando. Nos hallamos en una coyuntura favorable: los pueblos de
América están danzando sus melodías. No podemos quedarnos quietos cuando esa
música nos llama. No todas las notas son negras en nuestras composiciones, como
pretenden ciertas voces monocordes. Sabemos que tampoco son todas blancas. Por
ello hay que ponerse a hacer.
La
oposición liberal y reaccionaria regional no atina el paso, porque no comprende
los nuevos aires. Se tropieza con sus propios pies, sus movimientos cada vez
más toscos y torpes evidencian la altura de sus nervios. La historia le va
pisando los talones a aquellos que solían tomar decisiones sentados con una
copa de whisky o de champagne. Se los ve enfurecidos ante las nuevas melodías de
América, porque saben que pueden ser el comienzo de una música más grande. Y
los pueblos se dan cuenta, por eso no bailan con ellos. Es que la oposición es
puro ruido y no pega una nota. No puede hacer música, porque sus instrumentos
van caducando. Han abusado tanto del uso de estribillos que nos han cansado los
oídos, sus acordes han perdido la gracia y sus riffs publicitarios cada vez
convencen menos.
La orquesta opositora local es un rejunte sin ensamble. Su director anda
enojado, porque tiene músicos mediocres llenos de disonancias. La oposición
está fuera de tono y desafina en exceso. No hay que tener mucho oído para
notarlo. Pero lo principal es que está fuera de tiempo: sus frases pertenecen a
otra época, en la que a las voces populares no se las dejaba cantar ni una
estrofa.
En la historia de las luchas, el pulso lo marcan los pueblos, será su labor
que mantengan el tiempo. Cada pueblo tiene sus ritmos, pero vamos todos a un
mismo movimiento. Movimiento cuyas cadencias exceden las partituras, mal que les
pese a varios. Por eso los pueblos de América avanzan danzando. Pero cuidado: sabemos
que la danza necesita organización. Demanda conocernos, para coordinar los
pasos. Requiere que acordemos pautas en común para no tropezarnos unos con
otros y hay que tener estar atentos, porque todavía andamos con piedritas en
los zapatos. Sólo lo lograremos avanzando, por eso queremos que siga el baile
en la tierra en que nacimos. Acá estamos porque acá somos, danzando las
melodías de los pueblos americanos.
"Intelectuales y políticos" por Mauricio Amiel POR ACÁ NÚMERO 6, Abril 2011
Intelectuales y políticos
Por Mauricio José Amiel
mauricioamiel@elpancholacoca.com.ar
El intelectual es siempre un ser político. Ya Sartre, cuando en los años sesenta tenía que definir al intelectual, decía que éste era aquel profesional del ámbito de la cultura (filosofía, ciencias, artes, etc.) que descubría una contradicción entre su trabajo y el sistema capitalista para el que estaba trabajando y no sólo eso, sino que lo denunciaba para sí y públicamente. La diferencia que agregaba para el intelectual “tercermundista” era que éste debía además dedicarse a trabajar para el desarrollo económico-social de su país. Lo que rescatamos de esta definición es que el intelectual es en sí un ser político. Un filósofo o un historiador no son en sí intelectuales, por más que estudien historia o literatura; lo son en el momento en que, desde su lugar de historiadores (en este caso) manifiestan públicamente su posición política respecto al gobierno de turno o a quienes ostentan el poder. En el momento en que salen de su bibliotecas-laboratorios para denunciar o apoyar lo que está realizando el gobierno de turno. Es decir, el intelectual es un profesional de la cultura comprometido con la situación política de su época de manera pública.
Hay muchos ejemplos en la
historia que nos hablan de relaciones de este tipo. En la antigua Grecia Platón
quiso alzar su república ideal en Siracusa, de la mano de Dion, pariente de
quienes gobernaban el lugar; crearían un gobierno donde, o el rey debía ser
filósofo, o un filósofo rey. También se conoce la relación maestro-discípulo
entre Aristóteles y Alejandro Magno; según Plutarco, Aristóteles compuso para
Alejandro un tratado sobre la monarquía cuya tesis habría sido la de que el
monarca debe manejarse entre los suyos como un conductor, y con los demás
despóticamente. Al parecer no fue un
mal maestro: Alejandro extendería los límites de Grecia hasta el norte de
África y hasta la
India. Maquiavelo escribe “El príncipe” para Lorenzo II de
Medici, aconsejándole (cínicamente, pues él abogaba por una república) cómo
debía gobernar. Los Incas tenían a sus Amautas siempre cerca. En el siglo XX el
nazismo obligó a los intelectuales europeos en general, alemanes en particular
a tomar posición. Por un lado tipos como Heidegger que pagó puntualmente su
cuota de afiliación al partido Nazi hasta el 45; por el otro Benjamin, Brecht,
H. Arendt que tuvieron que exiliarse y fueron perseguidos aún fuera de
Alemania. Ya más cerca nuestro pensemos en Lugones y su discurso “La hora de la
espada”, respaldando el golpe de Uriburu. Con palabras parecidas Borges
coquetearía con Pinochet en Chile, antes de agradecer personalmente a Videla
“por sacarnos de la ignominia”. O pensemos en Perón y los textos que Jauretche
le pasó de Scalabrini Ortiz al mismo tiempo que Ezequiel Martínez Estrada padecía
durante la década peronista una enfermedad cutánea que él decía era el reflejo
de la que vivía el país. Un tiempo más adelante, en el nefasto período 76-83
muchos intelectuales fueron desaparecidos o tuvieron que exiliarse; R. Walsh,
H. Conti, Bayer o J. Gelman son algunos ejemplos. Terminada la dictadura
resurge el debate entre los intelectuales, pero ya un poco más tímidos en
cuanto a los planes revolucionarios. La frescura de la “derrota” de todo
proyecto de reforma durante la década anterior había dejado una impronta
imborrable. El Club de Cultura Socialista, la revista Ciudad Futura, La revista Unidos
que se identificaba con la tradición peronista son algunos ejemplos. Con la
presidencia del innombrable riojano se radicalizó la intelectualidad de la derecha,
enemiga de todo estado benefactor, novia (o prostituta) de las privatizaciones.
Entre ellos, los lúcidos economistas
Domingo C. y Martín Redrado (El país que
viene, Sin reservas, Luli
Salazar; ¿les suena?). Claro que también había algo contra esto: el Frente
Grande (que era el componente más fuerte del FREPASO) aunó en su apoyo a gente
de Unidos y de Club de Cultura. Más
adelante, terminando el menemato, comenzarían a surgir muchas publicaciones de
organizaciones sociales, extrapartidarias la mayoría, y otras de la izquierda,
sobre todo en el ámbito universitario, donde también florecieron las cátedras
libres. A partir de 1998 comienzan los Encuentros para un Nuevo Pensamiento,
organizados por la CTA
y organizaciones sociales y por esa época comienza la producción intelectual
ligada a la Universidad Popular
de las Madres de Plaza de Mayo. Dada la crítica situación se había vuelto a
pensar en muchos de estos ámbitos la posibilidad de un cambio revolucionario.
Hoy día, la coyuntura política
generó el surgimiento de nuevos círculos intelectuales. Por un lado, el Espacio
Carta Abierta, que a partir de la división que planteó el debate de la Ley 125 le salió al cruce a
grupos “que llegaron a enarbolar la amenaza del hambre para el resto de la
sociedad”, según dice su primera Carta.. Denuncian también a los “medios que
gestan la distorsión de lo que ocurre, difunden el prejuicio y el racismo más
silvestre y espontáneo, sin la responsabilidad por explicar, por informar
adecuadamente ni por reflexionar con ponderación las mismas circunstancias
conflictivas y críticas sobre las que operan.” Carta Abierta manifiesta
públicamente su adhesión al gobierno de Cristina, pero le señala sus
limitaciones.
Por otro lado, los eternos
defensores del libremercado y el achicamiento del estado, escondidos tras
banderas de republicanismo y otras máscaras. Se trata del Grupo (o Gripe)
Aurora de una Nueva República, comandado por el geronte Marcos Aguinis, quien
ostenta frases célebres como "hoy el mayor monopolio de prensa está en
manos de la pareja presidencial" o “El Bicentenario encuentra a la Argentina en
decadencia”. Otros integrantes son Atilio Alterini (decano de la Facultad de Derecho), el
ex vicepresidente de Alfonsín, Víctor Martínez; la lista sigue e incluía al
fallecido Felix Luna. En su presentación sentenciaron: “Es urgente encarar un
cambio en Argentina que haga frente al proceso de decadencia nacional”, y
también “es preciso promover una lucha frontal verdadera, no cosmética, contra
la corrupción, propiciando de inmediato una vuelta a la austeridad pública y a
la transparencia”. Se me escapa algo en esto de volver a una época de
transparencia. ¿A qué época se referirán? Bah, mejor será no preocuparnos mucho
por estos pensadores en pañales extra large.
Otro tanto en esta senda lo
constituye el Club Político Argentino, compuesto por algunos reconocidos y
otros no tanto intelectuales como Guillermo O’Donnell o Luis Alberto Romero,
que no dudan en cuestionar la institucionalidad de las medidas del gobierno, la
falta de parlamentarismo o de un proyecto claro a futuro. Más solitario está J.
Pablo Feinmann. El filósofo manifiesta su apoyo y su distancia con el gobierno.
Él mismo cuenta que le propuso personalmente a Néstor la creación de una nueva
fuerza política de centro izquierda, ajena al PJ, en el que convergieran
fuerzas de las más variadas banderas políticas. En estos días estrena nuevo
libro, uno sobre sus conversaciones con Néstor. El libro todo es una reflexión
sobre la relación entre intelectuales y políticos y hay un análisis de una obra
de teatro de Sartre, Las manos sucias
donde se problematiza justamente esa relación. Al parecer, Néstor (habiendo
leído o no la obra de Jean Paul) expone lo mismo que el representante de la
política en el drama: la imposibilidad de gobernar inocentemente. En una carta
electrónica que Kirchner le escribió le dice: “Los intelectuales como vos buscan la pureza todo el
tiempo, los políticos no nos podemos dar ese lujo. Yo, si quiero conservarme en
el poder, tengo que apropiarme del aparato del PJ, si no, el aparato del PJ me
va a aniquilar. Para apropiarme del aparato del PJ, tengo que entrar en la
basura, meterme, ahí, en la mierda, y eso a vos por supuesto, no te a va a
gustar”. Toda una lección de pragmatismo político. Entre estos dos tipos hay
una relación que es de lo más sana: cada uno cumple su rol. El político tiene
que afrontar realidades concretas que en los razonamientos del intelectual
probablemente resulten repulsivas; el intelectual no puede dejar de advertir al
político los riesgos que corre al meterse en el barro del poder. Por eso
Feinmann le respondía a Kirchner, más o menos: “Ojo, porque cuando saques a
Duhalde del PJ, corrés el riesgo de convertirte en Duhalde, de que al
apoderarte del aparato, el aparato se apodere de vos”.
Otro insoslayable del pensamiento político actual es
Norberto Galasso. Hay una diferencia entre Galasso y Feinmann: mientras este
último es un “escritor” (él mismo se define como tal; es más, prefiere ser
reconocido por su faceta de novelista que por la de ensayista) a Galasso
podemos llamarlo “militante”. Relacionado hoy con sindicatos y organizaciones
sociales, como el Centro Cultural Discépolo, que lo tiene como fundador, tiene
una trayectoria quizá sin par en el revisionismo histórico. Ha publicado más de
40 libros, y hasta el día de hoy sigue escribiendo, dando conferencias, cursos
y rescatando del olvido a teóricos y militantes del pensamiento nacional y
popular como Hernández Arregui o Manuel Ugarte.
Por último, no quiero dejar sin mencionar la muestra
Homenaje al Pensamiento y el Compromiso que se estuvo realizando estas semanas,
donde se recordó con justicia a Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz,
Fermín Chávez, Enrique Santos Discépolo, Leopoldo Marechal, Homero Manzi,
Carlos Mugica, Julio Troxler, además de contar con un espacio destacado para
Juan Domingo Perón, Eva Perón y Néstor Kirchner.
Y así estamos y seguimos: todos pensando la política
desde nuestros lugares. Intelectuales, estudiantes, laburantes. Todos queremos
aportar al debate serio sobre el país que queremos construir. Por suerte,
podemos hacerlo con libertad. Incluso los que dicen que no hay libertad de
expresión.
"Nildagarró la federal" por Andrés Cottini POR ACA NÚMERO 6, Abril 2011
NILDAGARRÓ LA
FEDERAL
El kirchnerismo demostró una vez más que tiene una capacidad
inigualable para imponer agenda. El rol de Garré, Macri, los medios y el habitus del gobierno.
Por Andrés Cottini
andrescottini@elpancholacoca.com.ar
El
Ministerio de Seguridad
Luego
de los lamentables incidentes ocurridos en el Parque Indoamericano, el gobierno
nacional decidió llevar a cabo el Ministerio de Seguridad.
De la
mano de Nilda Garré, el kirchnerismo busca atacar uno de los estandartes más
sostenidos en el tiempo de la oposición: la inseguridad. Esta inseguridad, que
con recurrencia enfermiza aparece en la primera plana de los medios más
prestigiosos (?), no refiere al derecho a la salud, la vivienda o a la
educación de todo ciudadano. No, habla de los choreos y los asesinatos.
¿Existen? Si. ¿Alguien disfruta de ser robado? No. Ni robar ni ser robado.
Atacar
esta construcción discursiva no es un desafío menor. Desde la izquierda siempre
se supieron las causas reales de la llamada inseguridad pero nunca se dejó en
claro la posible solución para el aquí y
ahora. Entonces la derecha pasó a tener la solución: represión, cárcel,
etc, etc. Los medios más poderosos parecen contentos orquestando los crímenes
una y otra vez, pidiendo implícita y explícitamente bajar la edad de imputabilidad
a 1 mes de nacimiento o incluso menos.
Yendo
a los inicios de la “era k”, desde que Néstor asumió el control de la batuta,
se anunció la decisión de no reprimir la protesta social. Sin embargo, casos
como el del pibe de Viejas Locas, Mariano Ferreyra o las muertes del
Indoamericano, entre otras, demostraron que no basta con la decisión. Mientras
a la policía la controle la misma policía, la decisión última quedaba en manos
de la fuerza. Por esto, en consonancia con la progresiva profundización de la
democracia, intervenir en la policía desde lo político y civil es seguir
reconstruyendo “el espacio de lo público”, como afirmó Garré en la presentación
del Plan de Participación Ciudadana.
Todo
argentino es testigo de la impunidad policial: ¿Quién no vio un patrullero
parando en un bar a media noche a buscar sus birritas? ¿Quién no tuvo que pagar
algunos pesos por tener una tuca o para evitar una multa? Todos, absolutamente
todos sabemos que el uniformado es protagonista del delito. Bueno, estas
medidas que está llevando a cabo la ministra apuntan también a eso: “nos anima
la intención de recuperar el sentido más profundo que tiene la profesión
policial: servir a la comunidad, recuperar credibilidad y prestigio a partir de
la motivación y el profesionalismo”[1].
Desde
la tribuna de doctrina, Reymundo
Roberts, uno de sus voceros tragicómicos, pone en la boca de un policía
ignoto: "Mmmm... Usted sabe lo que pasa cuando los policías nos quedamos
sin trabajo, ¿no? Además, ojo, porque te hacemos un mes de inteligencia y ya
sabemos tanto de vos que te tenemos en nuestras manos"[2].
Claro, entonces sería más prudente dejar semejante sinvergüenza cumpliendo
funciones públicas ¿no?
Magnetto
y CIA tan’ que trinan. Si el gobierno logra quitar el monopolio de la palabra “seguridad”
a Clarín y La Nación…
a los Guiness de cabeza!
En la ciudad
El 4
de abril “Garré reforzó
la presencia policial en las calles para prevenir delitos”. O,
“Dejan sin custodia los edificios públicos”. Como quieras leerlo. Si ocultar es
parte de mentir, desde el más adicto, como gusta llamar ahora, o desde el más
hostil al gobierno, dejan ver bien clara sus hilachas.
“Estamos
a la buena de dios” repetía un Marcelo Bonelli indignado en A dos Voces. En una
hora lo dijo alrededor de 15 veces. Cuando hablaba Pino Solanas (…) apareció en
el margen superior un comentario en facebook: ¡¡¡Estamos a la buena de Dios!!!,
quien nos cuida (o algo por el estilo). Fue tan burdo como Clarín intentaba
poner el miedo en tema que surge una pregunta: ¿Quién pensó la medida, no
supuso que pasaría esto? Clarín y la oposición son más predecibles que un
principiante con el ancho de espada y el de basto viejo, vamos!
Más
allá de si es o no justo que la policía federal deje de custodiar los edificios
públicos y pase a ocupar la calle, ¿no había otra forma de anunciarlo? De esta
forma se da pie para que Macri y su caravana de ineptos se siga victimizando.
Podrán decir “que se haga cargo de sus problemas” y todo eso pero el macrismo
se cae solo. No hay que ayudarlo. No hace falta tratar que quede mal, ellos
mismos se encargan. Es real la necesidad de tener más efectivos en la calle si
lo que se busca es desarrollar una nueva ingeniería que contemple al actor
civil, es verdad que el gobierno de la ciudad deba más de 20 palos al nacional
pero anunciarlo de esa forma genera confusión en un eslabón clave del
kirchnerismo: la clase media.
Entonces
No es
de extrañar que este gobierno aborde un tema tan delicado como el de la
seguridad desde un punto de vista progresista. Han sido varios los ejemplos que
demostraron la capacidad de poner en agenda temas que no admiten grises y que
implican una posición determinada. Un ejemplo claro es la ley de Servicios
Audiovisuales, podemos estar en contra del “modelo k” pero si tenemos una
mínima militancia en la izquierda, no seria consecuente estar en contra y
desconocer el significado que tiene el trabajo de la Coalición por una Radiodifusión
Democrática.
Con
el Ministerio de Seguridad ocurre algo similar, es un intento de poner la
inseguridad como consecuencia de la des política y del desgobierno, y comenzar
a construir a través de la participación popular. Que esto esté acompañado por
políticas de inclusión social, por trabajo, por el derecho a la vivienda, la
salud y la educación es el desafío; principal para garantizar una profunda
reforma social.
"Nuevos síntomas políticos en América Latina" por Modesto Emilio Guerrero NUESTRA AMÉRICA NÚMERO 6, Abril 2011
NUEVOS SÍNTOMAS POLÍTICOS EN AMÉRICA LATINA
Por Modesto Emilio Guerrero
Tres hechos de tipo electoral y la muerte del expresidente Néstor Kirchner, arrojan algunas señales de interés en las tendencias actuales del continente, y aún en forma indirecta, dan cuenta de algunas de las tendencias más sostenidas del proceso político y la lucha de clases.
Sin duda, como veremos en este escrito, el suceso más sonante en la relación Estado nación vs. imperialismo y en la contradicción revolución vs. contrarrevolución social, la vimos en el escenario conflictivo vivido a mediados del año pasado entre Venezuela y Colombia, tras el montaje que hiciera el gobierno de Alvaro Uribe contra el gobierno de Hugo Chávez, en la Organización de Estados Americanos.
Pero a este acontecimiento de alto voltaje, sucedieron las elecciones legislativas en propia Venezuela, y de seguido, las presidenciales en Brasil en simultáneo con las elecciones regionales en Perú. En los tres casos surgieron señales de lo nuevo, tanto en el sentido de los riesgos, como en el sentido contrario: las posibilidades de aperturas sociales hacia fenómenos revolucionarios.
Los resultados de las legislativas venezolanas, indican un estado declinante del voto chavista, expresión electoral de un malestar creciente en las bases sociales del movimiento bolivariano que sostiene al gobierno de Chávez. Dos millones de chavistas se niegan a acompañar con su voluntad, esta vez en el voto, a un gobierno que consideran suyo, pero cada menos suyo, y más de la nueva burocracia boliburguesa anidada desde 2002, a caballo de la masa de petrodólares, casi 500 mil millones de dólares sumados en unos 7 años, una cifra imponderable para cualquier gobierno latinoamericano, en términos proporcionales a la población.
Hay claros mensajes de cansancio y desasosiego de la amplísima y activa vanguardia venezolana. Esto no anula el otro hecho central: ella misma, o una parte de ella, está protagonizando la más avanzada transformación social y política de los trabajadores del continente: el desafío al poder de propiedad capitalista e imperialista en el terreno de la economía y el poder social sobre la producción y la distribución.
Entre 2005 y 2010, la economía venezolana ha presenciado más de 720 expropiaciones, nacionalizaciones y estatizaciones de empresas capitalistas, nacionales e imperialistas. De ese total, unas 200, o sea, alrededor del 25% se realizaron durante este año. En medio de ese proceso, una parte de los trabajadores, sobre todo en dos ciudades, viven por primera en su historia, una experiencia de control obrero de grandes usinas metalúrgicas, mineras, eléctricas y de otras ramas. Esto es lo nuevo dentro de lo nuevo, quizá lo más avanzado, por lo que contiene de promisorio en la perspectiva de la desviada conciencia socialista.
El punto débil del proceso de expropiaciones y estatizaciones, no está en su base social, sino en la institución que las ejecuta. Los protagonistas centrales, los ejecutores principales de la mayoría de las expropiaciones, no son los organismos sindicales, o de los trabajadores, es el ejército junto con un órgano administrativo estatal llamado Indepabis, encargado de controlar la especulación, el saboteo y la estafa económica. En todos los casos, las expropiaciones son sostenidas por la base laboral en forma activa, o entusiasta, pero solo en un buen 30% de los casos, el sindicato ha sido el organismo ejecutor sobre el que se erige la administración nueva de la producción.
Este punto débil no anula, de ninguna manera, el poderoso avance que significan las nacionalizaciones y expropiaciones de la “revolución bolivariana”. Constituyen actos revolucionarios al interior, al mismo tiempo que lecciones para los explotados latinoamericanos y europeos en estado de lucha, claro, a condición de que se conozcan y puedan convertirse en ejemplo o lecciones. Allí radica la importancia de superar el sectarismo estéril de una parte de la izquierda latinoamericana, mareada por el peso del personaje del proceso, o por sus inevitables perversiones, descuidando el primer deber de un revolucionario serio: reproducir y potenciar los pasos de avance material del proceso.
En Venezuela tenemos, entonces, dos señales distintas, las electorales hablan de riesgos políticos, las sociales señalan el camino de la revolución social.
Brasil y Perú fueron dos sorpresas opuestas. Todo el potente influjo y buena imagen de Lula, no fue capaz de resolver el malestar de una parte del electorado brasileño, que no ve mucha diferencia entre la candidata Rousseuf y el candidato Serra, sobre todo un segmento compuesto por millones de profesionales y trabajadores de clase media urbana. Marina es una expresión transitoria de la duda de una parte de la población.
El mismo fenómeno se manifestó en Perú, pero como dato positivo. Se expresó en dos hechos. La nueva alcaldesa de Lima, no siendo un portaestandarte de ideas revolucionarias, representa, a pesar de ella misma, un acto de ruptura con lo existente, es decir, la espantosa desmoralización de los oprimidos de ese país, luego de las derrotas producidas por la represión fujimorista y de Alan García, pero al mismo complementadas por las locuras políticas y morales cometidas por Sendero Luminoso.
Más importante aún, aunque subterráneo como proceso, es que el partido APRA, gobernante, quedó hundido bajo una masa de votos regionales que favorecieron a opciones nuevas, locales, rupestres pero renovadoras de la moral de los explotados. Esa es la principal novedad alentadora.
Y finalmente, la muerte súbita de Néstor Kirchner, en Argentina, que por su peso, y por el fenómeno político que generó, hablan de dos cosas distintas en la misma perspectiva, a pesar de su complejidad.
Su muerte contuvo de una manera particular y difusa, lo nuevo de la América latina. Ese fenómeno de la última década que tiende a desembarazarla del control imperial. Este hecho es altamente progresivo, a pesar de sus límites, y de las posiciones políticas del difunto. La convocatoria de masas que despertó sobre todo de jóvenes y mujeres, y la presencia de todos los mandatarios progresistas del sur del continente, de los cuales tres decretaron duelo en sus países como si se tratara de un muerto propio, hablan de una nueva realidad sudamericana o continental. Una realidad signada por una relación de fuerzas a favor de políticas más autónomas del EEUU. Es una nueva relación de Estados que manifiesta una resistencia al dominio imperial, como no se veía desde hace medio siglo en este hemisferio, aún tratándose de Estados burgueses.
La muerte de Néstor Kirchner develó, simbólicamente, buena parte de lo nuevo del continente, a su pesar ideológico porque no invoca un fenómeno revolucionario.
Colombia-Venezuela, un conflicto de alta intensidad
La superación diplomática del conflicto provocado por el ex gobierno de Álvaro Uribe, de Colombia, que llevó las tensiones entre ambos países al máximo en tensión de los últimos 8 años, convirtiéndose en un foco de grave preocupación subregional, no significa el fin de las condiciones y causas que lo provocaron en agosto de 2010.
La principal causa radica en la absoluta incompatibilidad entre sus dos regímenes. Por un lado está el bolivariano, dedicado a desafiar el control imperialista en el hemisferio, desarraigarlo completamente de su territorio y proclamar la necesidad de abrir un camino al socialismo en Venezuela.
Al lado, con más de 1.200 kilómetros de frontera, existe otro régimen de opuestas características: ocupado militarmente por las siete bases militares de Estados Unidos, 7 mil expertos y tropas de guerra de ese imperio, además de varias empresas de asesores (léase, mercenarios) de Francia, Inglaterra, EE.UU. e Israel. Colombia recibe la cuarta ayuda militar más importante que Estados Unidos dispone en el planeta para el control/contención de zonas geopolíticas, sólo superado por Irak en Medio Oriente y Afganistán y Pakistán en la extrema Asia.
Los últimos cinco o seis gobiernos de Colombia han atado casi todas las decisiones económicas, políticas y militares al sistema de mando de Estados Unidos, a su Departamento de Estado y a los organismos internacionales. Sin alguna duda, es el país más abiertamente proyanqui del continente, el que ha ido más lejos en una relación de dependencia en el último cuarto de siglo.
Para lograr ese estado de postración nacional, acudieron a métodos y recursos de guerra civil y a la más avanzada tecnología de ataque y destrucción, imponiendo el terror en amplios sectores de la población pobre y media del campo y la ciudad, ganando de hecho, legitimidad en vastos sectores sociales. La paradoja grotesca que nos presenta la particular “democracia” colombiana es sorprendente. Hemos vivido ante nuestras narices un genocidio y ellos han logrado suavizarlo con las plumas de la democracia. Algo similar a lo de Honduras en menor escala. Si algo lo evidencia es el alto porcentaje de “buena imagen” con el que se fue Uribe y la alta votación con la que ganó Santos.
Esta condición, digamos binacional, de incompatibilidad, contiene la otra causa, cuya significación es más trascendente: Estados Unidos no está dispuesto a soportar por mucho tiempo más un régimen como el de Venezuela. No es que lo haya descuidado hasta ahora, al contrario, desde diciembre de 2001 lo mantiene a raya de conspiraciones, campañas demonizadoras y asedios varios, es que, ahora el Departamento de Estado ha comenzado a dar otras señales de avance sobre la Venezuela bolivariana, sobre la Bolivia de Evo Morales y la Ecuador de Correa.
Esto se expresa en una estrategia general de remilitarización de partes del continente, desde El Caribe Oriental hasta el Cono sur. Pero esto lo está combinando con recursos distintos, como los electorales y las campañas mediáticas de fragilización gubernamental, sin dejar de apostar a la cooptación de altos funcionarios y gobiernos de la región. Cuando puede, como en Honduras, desplaza gobiernos acudiendo al golpe, y cuando las condiciones son propicias, como en Haití, toma posesión militar del territorio.
Se trata de una combinación desigual muy compleja de métodos y recursos guiados por la misma necesidad absoluta: frenar, desviar, pervertir o derrotar físicamente los nuevos procesos políticos liberadores y movimientos sociales de resistencia y transformación, aparecidos en la región sur del continente desde hace una década. Ha ido avanzando según se lo ha ido permitiendo la relación de fuerzas y las debilidades internas dentro de cada país. Colombia es el caso más extremo de relación de fuerzas a favor de esa estrategia, Chile, Honduras, Panamá, Costa Rica, Perú y México, también, en otra medida y circunstancias.
Aún no logra pisar fuerte en países centrales, decisivos, como Brasil y Argentina, ubicados en la zona de mayor resistencia y autonomía, ni derrotar los procesos más avanzados –Venezuela, Bolivia y Ecuador–, lo cual hace relativo y parcial el avance. Sin embargo, una visión de conjunto sugiere que estamos presenciando una tendencia a la modificación negativa de las relaciones de fuerza continentales.
Las propias elecciones a la Asamblea Nacional del próximo 26 de septiembre en Venezuela, mostrará señales de esos avances parciales del imperialismo: la derecha ganará entre el 30 y el 35 por ciento del cuerpo legislativo, modificando la relación interna del poder institucional y social, pues un voto no es más que una persona con una opinión determinada.
Como suele ocurrir en la historia social, la mejor manera de buscar un pronóstico, es averiguar la tendencia probable del factor más avanzado. Venezuela es el síntoma.
"La escasez en la abundancia" por Gastón Florio GLOBO NÚMERO 6, Abril 2011
La escasez en la abundancia
Alimentos presos del libre mercado, petrodependencia y un nuevo
acertijo.
Por Gastón Florio
gastonflorio@elpancholacoca.com.ar
Hace tres años ha estallado en el
mundo la crisis más grande del sistema capitalista, arrojando al desastre su
economía y condenando a los mismos de siempre a la miseria: los pobres del
planeta. Bancarrota, explosión de la maldita burbuja financiera, en fin… Todo
al carajo. El remedio que eligieron sus mismos responsables no fue más que
tirar la pelota para adelante y esperar sentados otra explosión. Se calcula que
hasta el día actual, los Estados más poderosos han desembolsado aproximadamente
20 billones de dólares para socorrer al capital especulativo internacional, por
más que el mundo reclama un cambio de esquema económico.
En paralelo, este sistema
especulador, también formó la estúpida y
prepotente idea de que por sacar producciones y ganancia, los daños colaterales
acarreados no son preocupantes. Así se llegó a un mundo más próximo a la
destrucción, que a su prosperidad. El cambio climático, representa otra amenaza
para el futuro de la humanidad. Crecientes fenómenos climáticos, tornados,
tormentas, sequías, recalentamiento de la tierra e incremento de los niveles de
los océanos por causa de la depredación del sistema capitalista y su ambición
voraz; son los efectos que hoy sufre la Tierra a consecuencias de las “modernas
explotaciones” que el hombre le realiza.
Acompañando estos desastres
globales, la amenaza de una nueva crisis alimentaria, acecha los nuevos
tiempos, cegada por la ambición de unos pocos.
El último febrero, la Organización de las
Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO) denunció una escala ascendente
y consecutiva en los precios de los alimentos a nivel mundial. Las carnes,
lácteos, azúcar, cereales y oleaginosas, son los alimentos mas volátiles en la
actualidad.
Estas subas golpean notablemente
a los países menos desarrollados. De los sueldos promedio de la clase
trabajadora, se estima que un 60% se destina a la compra de alimentos básicos,
como cereales y carnes, y en otros casos la cifra se extiende al 80%. En la
actualidad, una de cada seis personas en el mundo padece de “hambre crónica”,
mil millones de seres humanos. Pese a los programas protocolares de las Naciones
Unidas la hambruna no sólo no se ha detenido, sino que se ha agravado.
Pero ¿cuál es la verdadera causa
de esta nueva crisis alimenticia? Aquí se encierra la verdad, con la cual se
puede encontrar una solución. Sin embargo, esa “verdad” arroja fundamentos que
no son muy lindos para los ortodoxos analistas del sistema, por eso ellos
prefieren hablar frente a las cámaras de “escasez de alimentos”, pese a que no
es el verdadero problema. “La presente crisis se da en un contexto de
abundancia de alimentos. La producción de comida se ha multiplicado por tres
desde los años `60, mientras que la población mundial tan sólo se ha duplicado
desde entonces. Por lo tanto, comida hay. No se trata de un problema de
producción, sino de un problema de acceso al alimento”, cuenta Esther Vivas,
militante y periodista española. Entonces, los alimentos hoy poseen el mismo
problema de la riqueza; se encuentran mal distribuidos. Al mismo tiempo que mil
millones de personas no tienen garantizado su plato de comida diario, unos
cientos cerdos capitalistas, especulan con los granos en las bolsas mundiales,
dejándolos presos de la oferta y la demanda.
Junto al toque de gracia que
obtuvo el capital especulativo, los precios de los alimentos alzaron vuelos.
Aquellos vivos, pillos, chupasangre… que hicieron “saltar la banca” por sus
vicios inmobiliarios y crediticios, y
que luego se vieron socorridos por los Estados serviles al capital volador (a
costa de ajustes sociales y privatizaciones), encontraron su nuevo negocio. La
plata de este salvataje inmediatamente necesitaba invertirse en algo que no
represente riesgo. De este modo, los grandes bancos, las transnacionales y los
fondos de alto riesgo eligieron a su nueva víctima para travestir su lucro: los
alimentos. El comandante en jefe de la revolución de los sueños (la cubana) por
más que les pese a muchos gusanos de afuera y a muchos gorilas nativos, nos
sigue ilustrando con sus discursos, y el pasado febrero se refirió al tema. Más
que nada, a la inversión financista en biocombustible, Fidel denunció: “Las
transnacionales han adquirido en un año (2008 - 2009) 40 millones de hectáreas
en Latino América… Están invirtiendo. No quieren tener el dinero en los bancos,
nadie quiere tener el dinero en los bancos”.
La “Petrodependencia” y la contradicción del Biocombustible
Un condimento que agudiza la suba
de los alimentos, es la dependencia de la agricultura moderna y de sus procesos
de producción, respecto del petróleo. Desde aquella “revolución verde” de los
años `60 cuando se eligió que el petróleo atraviese por completo la producción
de alimentos, ellos se convirtieron en “petrodependientes”. “El sistema
agrícola y alimentario actual, con alimentos que recorren miles de kilómetros
antes de llegar a nuestras mesas, con el uso intensivo de maquinaria agrícolas,
de químicos… no subsistirían sin el petróleo” agrega Esther Vivas.
Otro efecto que produjo el crack
financiero último, fue el aumento del barril de petróleo, situación tal que se
traspasó a los alimentos, dado, como ya dijimos, por su dependencia. El precio
del crudo batió récord en el 2008, llegando a más de los 140 dólares por
barril. Con la suba y el agotamiento de los pozos petroleros del imperio, los
alimentos vuelan por los aires.
En la última década, los países
más poderosos, para combatir el cambio climático y la escasez de petróleo en
sus aéreas dominadas, fueron encontrando nuevas fuentes de energías, hasta
llegar a los biocombustibles; como el biodiesel o el bioetanol, elaborados a
base de maíz, soja y azúcar, entre otros cultivos. Con el descubrimiento de este combustible
alternativo, una nueva contradicción sobre la mesa, y sobre todo en medio del
secuestro financiero de los alimentos. Una postura, es a favor de incentivar
esta industria para abaratar costo y proteger el ecosistema. Sin embargo, su
repuesta también trae argumentaciones para atender. En medio de esta crisis
alimenticia, algunos no comprenden la desviación de millones de toneladas de
granos para la elaboración de biocombustible. Fidel Castro reflexiona: “En los
Estados Unidos, donde se cosecharon 416.000.000 de toneladas de granos en
2009, 119.000.000 de toneladas se enviaron a las destilerías de etanol a
fin de producir combustible para los automóviles. Eso bastaría para alimentar a
350.000.000 de personas al año”.
Con esto, el desarrollo de la
industria de los biocombustibles, a algunos a países le ha ayudado a combatir
el efecto arrastre que provocó la suba del petróleo en las bolsas mundiales,
logrando así, más autonomía y amortiguando el impacto de la crisis
especuladora. El caso de Brasil es un ejemplo.
Nosotros en medio de todo esto
Es necesario empezar a pensar el
rol que ocupa en medio de todo esto nuestra región. Todos sabemos que la
naturaleza, por extensión y por biodiversidad, a Latinoamérica la ha dotado de
fertilidad, abundancia productiva etc. Quizás también, porque a estos pagos todavía el hombre no la ha
maltratado vorazmente como en otros puntos del planeta. Lo cierto, es que en el
ojo de la tormenta, nosotros jugamos un papel fundamental, hoy y mañana, a la
hora del abastecimiento de alimentos al mundo. La disputa está, en si dejaremos
que nos colonicen o si vamos a poder sumarle ese valor agregado (indispensable
para la Liberación
Nacional y Regional) al alimento para la exportación; y botar
esa práctica en la cual las grandes firmas agropecuarias lleguen al Sur para
sacar granos, quemar la tierra y dar trabajo en su países, gracias a los frutos
apropiados, y como esto dura poco, vendérnoslo nuevamente con una sobrevaluación
estrepitosa.
En esto hay una disputa de poder
bastante ardua. No solamente con las multinacionales, sino con sus lacayos
locales. La historia de la tierra en todo el Sur de nuestro continente, le ha
regalado gran parte del territorio a pocas familias que nunca han pensado
solidariamente, ni se han embarcado en un proyecto de independencia regional.
Luego con las mutaciones del capitalismo, los patrones agrícolas se supieron
amoldar a las peticiones de las grandes firmas agrícolas internacionales, en
pos de brindarles todas “nuestras” materias primas a su beneficio. El problema
de la distribución de la tierra, junto a las formas de procesos de cultivos
menos nocivos para el medio ambiente y los novedosos combustibles alternativos,
hoy nos presenta un acertijo inmediato. El siguiente paso, será liberar a los
alimentos del juego de la especulación para garantizarles el plato su comida a
toda la humanidad.
Entrevista a Víctor Hugo Morales, por Gastón Florio MEDIOS NÚMERO 6, Abril 2011
Entrevista a Víctor Hugo Morales
“Los
grupos periodísticos han salido a ser parte de la vida económica”
Por Gastón Florio
gastonflorio@elpancholacoca.com.ar
Para nosotros, más argentino que muchos. Sin embargo, poco
importa. Las aguas del Rio de la
Plata nos siguen demostrando que más que separarnos nos unen.
Víctor Hugo Morales le brindó una entrevista a El Pancho La Coca
haciéndonos realidad un sueño. Él, cada mañana o desde sus otras
producciones, con su labor periodística nos permite pensar que es posible
trabajar desde la honestidad intelectual, sin claudicar aún cuando todas las
gigantescas puertas se cierran. Como cuando, revelándose contra el poder del
Grupo Clarín, emitió desde su matutino televisivo la final Intercontinental
entre Boca y el Real Madrid, en ese momento presa de TyC. Inmediatamente todo
el poder mediático lo castigó, pero él nunca dio el brazo a torcer, y hoy con
el “Fútbol Para Todos”, siente que toda su lucha valió la pena: “Era una utopía
y este tiempo hizo posible que ya no sea una utopía, sino una realidad”.
Periodista, conductor, escritor y productor, Víctor Hugo
hoy es el periodista que más credibilidad popular atrae, y gentilmente se pone
a disposición para comenzar la entrevista.
¿Qué relación encuentra entre los oligopolios mediáticos y las
corporaciones políticas – económicas?
Víctor
Hugo.- La relación es estrechísima. En realidad siempre la hubo,
por una cuestión de asociación ideológica. Es muy difícil que los diarios que
nacen con el liberalismo, a veces con el neoliberalismo, no sean partidarios de
lo que son los grupos económicos. Porque justamente trabajan dentro de esa
libertad de mercado, por la que ellos luchan, por la que ellos adoctrinan y por
la que ellos nacieron de alguna forma. Pero en los últimos años sobre todo, han
quedado muy evidenciados, porque los grupos periodísticos han salido a ser
parte de la vida económica, de la lucha económica, se han asociado con grupos
económicos (digamos Techint-Clarín). Entonces, tienen una evidente y estrecha
relación. Ya pasaron las fronteras que antes no traspasaban (de lo periodístico
es lo periodístico, y lo empresarial es lo empresarial) aunque la empresa
periodística viese con simpatía a la empresa económica.
¿Qué siente cuando algunos periodistas, con todos los medios de
comunicación a su disposición, argumentan que en la actualidad hay falta de
libertad de expresión?
V. H.- Es un
tema que quizá necesitase una discusión más profunda. Lo que yo sostengo es que
hay libertad de expresión como nunca. Pero también hay que aceptar que hay
algunas rémoras, unos datos de la realidad que por lo menos tenemos que
aprender a discutir. Un dato es la pauta publicitaria oficial; qué filosofía
existe para eso. Otro dato tendría que ser el hecho que el Estado tenga sus
propios medios, que el Gobierno ponga el canal del Estado a su disposición. Yo
en el desarrollo de los últimos tiempos, que han sido muy formativos, ya soy
partidario de que el Estado se haga cargo del Canal Público como elemento
periodístico de defensa de su gestión,
porque si no está indefenso frente a los poderes corporativos. Un gobierno indefenso frente a los intereses de
los demás, es un gobierno destinado a fracasar en el momento en que le bajen el
pulgar los intereses corporativos. De hecho el gran aprendizaje lo hemos tenido
con la Televisión Pública
en estos últimos años, en los cuales la defensa que ha hecho del gobierno
(naturalmente trabajando para el gobierno) en cuanto a lo que periodísticamente
contiene el programa, le ha hecho muchísimo bien al gobierno; pero también a la
sociedad, presentando una pata indispensable para componer un punto de vista.
Esto tiene que ser parte de una discusión que tendrá que producirse alguna vez,
y de la que ya me pronuncio partidario. Lo que asumo como nuevo aprendizaje personal,
es que el gobierno pueda defenderse desde los mecanismos del Estado. Es mucho
más interesante, desde mi punto de vista, que lo haga a través de fines
comerciales que se asocien al Estado, pero que no estén transparentados como el
Estado mismo. Que pueda el gobierno mismo hablar de lo que le importa hablar.
¿Que siente cuando muchos colegas suyos, por una opinión de Usted a
favor del gobierno Nacional, argumentan que recibe plata a cambio de su
opinión?
V. H.- Cuando
lo dicen los medios, los dueños de los medios, soy casi comprensivo. Es natural
que si yo me he pasado 15 años de mi
vida, un poco menos, tirándole con una gomera a un tanque de guerra (como el de
Magneto del oligopolio de Clarín) ahora que hay tantos intereses en juego, me
peguen duro. Me duele más en cambio, la participación de algún periodista que
con nombre y apellido, y sin ser dueño de medios, ha dicho directamente que yo
he recibido algún dinero. Me parece una vileza de la que no siempre me repongo,
me cuesta convivir con eso. Porque indudablemente hay gente que le cree, y de
vez en cuando hasta recibo agresiones de personas que con ese argumento se
sienten con derecho a castigarme, a insultarme. Porque, si fuera simplemente
porque pensamos distinto, a cualquiera le tendría que dar vergüenza enojarse
por lo que yo pienso. ¿Por qué? Si yo no me enojo con él o con otros. Pero
cuando le ponen la cabeza a disposición un argumento tan perverso, como que hay
dinero de por medio, yo paso a ser un personaje vulnerable al odio de esa persona.
Y esto es lo que en este tiempo han conseguido, porque estamos en tiempo de
pelea.
Nosotros, los jóvenes que de algún modo nos aventuramos a esta
profesión, lo admiramos profundamente por su labor y su honestidad intelectual,
y al mismo tiempo, lo sentimos muy cercano. ¿Se siente un rebelde del
periodismo?
V. H.- Me
pasan cosas muy gratas. Cuestiones que compensan los enojos que uno se agarra
con lo que pasa, de esto que vos me preguntabas anteriormente, por ejemplo.
Cada mimo de las personas jóvenes, de las personas en general, de las que están
evidentemente muy comprometidas con la discusión política, y de vez en cuando
encuentran que lo que digo en los medios se compadece con lo que ellos tendrían
ganas de decir, y yo me convierto en la voz de una persona; es algo
maravilloso, muy compensatorio de lo que de alguna manera a veces me abruma en
los enojos, estos que antes mencionaba cuando soy acusado de ser una persona
vendida por dinero.
¿Que balance hace de la etapa de “Fútbol para todos”?
V. H.- Extraordinariamente
positiva. Mejorándose en lo estético y desde el punto de vista de la doctrina.
Me parece una bendición que algo tan querido, tan caro al sentimiento de la
gente, esté a disposición de todo el pueblo, y por consiguiente para mí es el
cumplimiento de un sueño. Era una utopía y este tiempo hizo posible que ya no
sea una utopía, sino una realidad. El Fútbol Para Todos integra la familia,
evita el sentimiento de despojo que antes tenia el ciudadano que ama el fútbol;
y hay, creo, una especie de salud mental a través del proyecto de vida que para
los más humildes significa saber que tienen un fin de semana por delante para
ver cuanto partido de fútbol quieran, los pueden ver en su casa, donde entra
directamente Canal 7. Millones de personas que estaban afuera del “privilegio”
de ver el fútbol y ahora lo tienen. Me parece lo más extraordinariamente
democrático que se ha podido hacer hasta ahora.
¿Qué sensación permanece en usted, después
de tantos años, al haber sido la voz del mejor y más recordado gol de Diego
Armando Maradona?
V. H.- Una
inmensa gratitud a la vida. Porque de alguna forma, aunque ahora lo he
dilapidado un poco con la discusión política, ese gol de Diego, ese relato,
estableció una relación afectiva, profunda y definitiva con el pueblo de la Argentina que tanto ha
hecho por mí.
"El estallido de la crisis sociohabitacional" por Sacha Pujó SOCIAL NÚMERO 6, Abril 2011
El Estallido de la Crisis Sociohabitacional
Por Sacha Pujó
sachapujo@elpancholacoca.com.ar
En
diciembre de 2010 la sociedad argentina fue testigo de la irrupción de un
problema que no estaba en la agenda pública, esto es, la crisis en el acceso a
una vivienda. Las tomas de tierras públicas o privadas y las ocupaciones de
edificios fueron las formas de manifestarse de los que no tienen acceso al
derecho a la vivienda. Así se manifestaron los excluidos de ese derecho en las
tomas del Parque Indoamericano y el Bajo
Flores, en la reciente toma del Parque Avellaneda o en Lanús y Quilmes. En el
Parque Indoamericano y el Bajo Flores hubo una presencia de aproximadamente 700
familias que pusieron a la luz pública una problemática que afecta a casi 500
mil personas en la Ciudad
de Buenos Aires (Página 12, 21/03/11)
y cerca de un millón de personas en la Provincia de Buenos Aires (Miradas al Sur, 03/04/11).
Frente
a la irrupción de ese problema sociohabitacional, los medios concentrados de
comunicación actuaron de una manera muy lamentable, como en la mayoría de los
conflictos sociales: alentando a la represión de los excluidos que piden por
sus derechos, y en este caso en particular, también fogoneando la xenofobia de
los vecinos de los monoblocks que conviven con las villas y los sin techo. El
Intendente de la Ciudad
de Buenos Aires Mauricio Macri también se expresó en la misma línea, al pedir que el Gobierno Nacional reprima con la Policía Federal, y
en un gesto demagogia derechista de sentido común, afirmó que el problema de la falta de
vivienda se debía al “fomento de la inmigración descontrolada del gobierno
nacional”. Hecho que además de mostrar su pensamiento xenófobo, muestra una
ignorancia de la existencia de la ciudadanía del Mercosur, pero lo puede decir
porque se basa en la ignorancia que se construye día a día con la realidad que
construyen los medios. Luego de ese episodio Macri apareció en conferencia de
prensa con “un amigo Paraguayo” dando explicaciones, en forma semejante al nazi
que se excusa diciendo que tiene un amigo judío.
El
problema se desató en el caso de la
Ciudad como consecuencia de la desinversión social en vivienda
del gobierno del Pro. Éste sólo destinó el 2% del presupuesto en 2010 para
vivienda del cual ejecutó el 56%, según datos del censo 2010 que extrajeron
investigadores de Sidbaires (Página 12,
21/03/11). Según el mismo informe en la Ciudad de Buenos Aires “163.000 personas viven en
villas y asentamientos precarios. Estos guarismos muestran que la problemática
se ha agravado en los últimos años. Mientras la población total de la Ciudad entre 2001 y 2010
creció un 4,1 por ciento, las personas que residen en villas y asentamientos
aumentaron en un 52,3 por ciento (esto implica que uno de cada dos nuevos
habitantes se alojó en villas)”.
Con
este panorama de la situación, el Gobierno de la Ciudad prometió los títulos
de propiedad a los habitantes de villas, algo que es imposible de realizar sin
antes una urbanización de las villas. Esta promesa motivó las tomas. Las
familias agotaron su espera, su paciencia y se lanzaron a la acción directa
como modo de reclamo para acceder a un derecho al que no tienen acceso. De esta
manera lograron hacer visible una problemática social frente al estado y la
sociedad. Algunas tomas como las del Indoamericano y el Bajo Flores se
levantaron después de negociaciones con el Gobierno Nacional a través de
Desarrollo Social. Se realizó un censo a los habitantes de las tomas con la
promesa de la construcción de viviendas.
El
Gobierno de la Ciudad
sólo pidió desalojar los espacios tomados. En palabras de su jefe de gabinete
Horacio Rodríguez Larreta, prometer una vivienda luego de una toma sería “justificar
un delito, (…) mañana van a tomar cualquier plaza, si total no es delito” (Tiempo Argentino, 04/03/11). Esta
concepción enmarca una protesta por una necesidad social en el delito. Lo
contrario muestra un fallo de la jueza porteña Cristina Nazar que consideró la
toma del Indoamericano como una protesta social, por tanto por fuera del
derecho penal.
Lo que
surge de las expresiones de los gobernantes de la ciudad es una concepción de
ciudadanía restringida sólo a los propietarios. Los que están excluidos no son
ciudadanos y peor, no tienen derecho a ejercer protesta para convertirse en
ciudadanos. Con la promesa de los títulos de propiedad a los habitantes de
villas se pretendía que se conviertan en ciudadanos. Esa ciudadanía restringida
a los propietarios se expresa en un sentido clasista en el Gobierno de la Ciudad, ya que las
usurpaciones de terrenos públicos de los clubes de campo o countrys, o
emprendimientos inmobiliarios al estilo Puerto Madero no se consideran
ilegales.
La
problemática sociohabitacional tiene relación con el acceso al suelo urbano. Si
bien el Gobierno Nacional desde 2003 viene encarando ambiciosos planes
federales de construcción de viviendas sociales y obras de infraestructura, el
problema paradójicamente parece agravarse. Como afirma Raul Fernandez Wagner
“el problema supera a la vivienda y asume complejidad como cuestión por las
condiciones particulares del “habitar” urbano que conjugan un conjunto de
bienes y servicios re-mercantilizados, sujetos a una progresiva valorización
del suelo y su régimen de posesión y uso exclusivo”. Concretamente la acción
del estado al valorizar el suelo aumenta la especulación y las rentas de los
agentes inmobiliarios que se aprovechan de la falta de regulación de la
distribución espacial. El acceso al suelo está regido por las condiciones de
mercado, donde en la anarquía del capital siempre triunfa el más poderoso.
El Derecho a la Ciudad
La
problemática que irrumpe con las tomas y ocupaciones es la dificultad de una
cantidad importante de población de acceder a suelo urbano. De lo que se trata
mas concretamente es del derecho a la ciudad. Partimos de la idea de que la
ciudad es un valor de uso complejo en el sentido de que provee una organización
del espacio para la producción y circulación de personas y mercancías, y una serie de servicios accesibles a los
habitantes de ella (efectos útiles de la aglomeración)[1]. Una ciudad que es el resultado de un modo de
urbanización capitalista, esto es, una multitud de procesos privados de apropiación
y producción del espacio.
El
déficit habitacional es un problema más complejo que la “falta de viviendas”,
es un problema sociohabitacional, pues es necesario considerar no sólo las
características físicas o sus condiciones de habitabilidad, sino también los
“servicios habitacionales que alude a la satisfacción de otras necesidades
humanas tales como albergue, intimidad familiar, espacio de relaciones
sociales, seguridad, identidad, medio ambiente sano, accesibilidad a los medios
de transporte y al equipamiento social”[2].
Se
expresa entonces un problema que supera a la vivienda en sí misma. Ser poseedor
del derecho al uso del espacio urbano hace referencia a la posibilidad de
disponer no sólo de la vivienda, si no además de un sinnúmero de otros bienes y
servicios (fuente de trabajo, transporte, recreación, educación, salud y
servicios públicos) en virtud de la relación espacial entre éstos y el lugar de
residencia[3].
Los bienes y servicios que ofrece la ciudad tienen una distribución desigual,
lo que implica que las posibilidades de acceso a los mismos dependen del lugar
de residencia.
La
“rebelión de los inquilinos”, ya que el 40% de los que viven en las villas son
inquilinos[4],
es el resultado de un proceso de fuerte exclusión social cristalizado en las
políticas del gobierno de Macri. La imposibilidad de acceder a una vivienda en
el mercado, que incluso afecta a sectores medios, sumado al desprecio de
cualquier política de vivienda social y a los desalojos compulsivos en las
situaciones de irregularidad en la propiedad, son hechos que dispararon la
acción directa de las tomas, sin olvidar la promesa de títulos de propiedad sin
urbanizar las villas.
En
Buenos Aires la segregación residencial da cuenta de la desigualdad que
adquiere la distribución espacial de la población. Las villas se concentran en
la zona sur, donde la inversión es mucho menor que en las comunas de la zona
norte. A esto se suman indicadores como nivel de ingresos y mortalidad infantil
que son muy distintos según sea zona norte o sur. “Los ingresos que perciben quienes
viven en la Comuna
2 son un 250 por ciento más altos que los percibidos por quienes habitan en la Comuna 8; algo similar
ocurre con la mortalidad infantil: en el norte es del orden del 5,1 por ciento,
mientras que en los barrios del sur se ha incrementado en los últimos años,
llegando al 12,8 por ciento” (Pagina 12,
21/03/11).
Es
indudable que se requiere una reforma urbana como se ha señalado desde
ambientes académicos y desde organizaciones territoriales. Una ley que regule
las condiciones de acceso a suelo urbano. En esto es esencial el papel del
Estado para regular los emprendimientos inmobiliarios privados ya que de
continuar el acceso a suelo urbano y la vivienda de acuerdo a las leyes del
mercado implica seguir profundizando la desigualdad y fragmentación social. Es
necesaria una legislación que garantice el acceso y ocupación de suelo urbano
para los sectores populares.
[1] Topalov, Christian: “La Urbanización Capitalista,
algunos elementos para su análisis”, Edit. Edicol, México
[2] Oscar Yujnovsky: “Claves políticas del
problema habitacional argentino”. Grupo Editor Latinoamericano
[3] Oslak, Oscar:
“Merecer la ciudad: los pobres y el derecho al espacio urbano”. Buenos Aires,
1991, Centro de estudios de estado y Sociedad.
[4] Cristina Cravino: La Rebelión de los
inquilinos. http://www.cafedelasciudades.com.ar/
"Entre la corresponsabilidad y la fragmentación" por Natalia Castrogiovanni SOCIAL NÚMERO 6, Abril 2011
Entre la
corresponsabilidad y la fragmentación
La
efectivización de derechos de adolescentes que conviven con VIH/SIDA
Por Natalia
Castrogiovanni
nataliacastrogiovanni@elpancholacoca.com.ar
Actualmente (hasta el 30 de Junio de 2009), la Dirección Nacional
de SIDA y Enfermedades de Transmisión Sexual, a través del “Boletín sobre el
VIH/SIDA en la Argentina”,
estima que 120.000 personas conviven con VIH/SIDA en la Argentina. De este
total, sólo alrededor del 60% conoce su condición de salud, registrándose
75.009 notificaciones de personas infectadas en el país. Por otro lado,
alrededor de 56.000 personas se encuentran realizando un seguimiento en el
sistema de salud.
La vía de transmisión con mayor cantidad de
casos relevada, corresponde para ambos sexos a la de relaciones heterosexuales,
siendo el porcentaje de ésta en la situación de las mujeres, el 87% y el 48% en
la de los varones. Respecto de la vía de transmisión vertical, el Boletín
identifica que el 2% de los varones han contraído VIH a través de esta vía, así
como el porcentaje asciende al 4% en mujeres.
Los datos antes arrojados pueden parecer
datos conocidos e inmóviles, pero en vistas de repensar las formas en que los
sujetos acceden –o no- a efectivizar sus derechos a la salud, es que algunas
categorías permiten pensar los pronósticos de aquellas personas que conviven
actualmente con el virus. Por otro lado, y centrándonos en el lugar de los
adolescentes de los sectores populares, les propongo pensar desde qué lugar
podemos repensar nuestro involucramiento con los procesos de salud-enfermedad.
Estas categorías representativas pueden ser:
vínculos significativos y corresponsabilidad.
Primero, debido a que los adolescentes se encuentran insertos en
sus familias, en sus redes de contención y en su comunidad, en contraposición a
entenderlos como sujetos-aislados, es que se definen los vínculos
significativos de los mismos como centrales para el desarrollo de las vidas de
los adolescentes: son aquellos presentes en la vida de los
sujetos en su cotidianeidad. Son esenciales a la hora de sostener y dar
respuestas a los sujetos, en dotar de significado a la vida de los mismos, de
manera recíproca y constante. Se pueden clasificar estos vínculos de la
siguiente manera: redes primarias (familias y grupos de pares) y redes
secundarias tales como: efectores de salud, educativas, recreativas y
religiosas, convivenciales, entre otras que se configuren como significativas
para los sujetos. Las redes primarias y secundarias actúan como ámbitos de sostén
de los adolescentes. Sin embargo, es a partir de su inserción situacional que
se presentan para los sujetos como un todo, mostrando distintos niveles de
vinculación o desvinculación, desde la conexión y lazos o desde la
fragmentación y desconexión.
Segundo,
es interesante plantear para ilustrar los vínculos significativos de los
adolescentes, la categoría de corresponsabilidad. La misma refiere a los
compromisos asumidos de los vínculos sociales, familiares, institucionales en
relación a cada uno de los sujetos –titulares- de derechos. De esta manera, la
corresponsabilidad actúa en la plena efectivización de los derechos de los
adolescentes a partir de entender como propios los derechos y obligaciones de
cada vínculo materializado por las políticas públicas en instituciones al
servicio de la sociedad.
De esta
manera, los procesos de salud-enfermedad de los adolescentes, complejizados por
el VIH/SIDA, pueden ser abordados junto a los adolescentes que atraviesan los
mismos procesos, a través del enfrentamiento con los conflictos que plantea la
existencia. Esto se da no sólo desde la “gestión” de la enfermedad, sino a
través de la corresponsabilidad institucional – territorial de los vínculos
significativos que participan de la vida de los adolescentes, efectivizando sus
Derechos Humanos, buscando –y encontrando- mayores niveles de libertad y
autonomía.
Por
eso, desde este pequeño lugar es que proponemos repensar desde nuestros lugares
de militancia, trabajo, recreación y cualquier otro, la inserción de personas
que conviven con VIH/SIDA y la corresponsabilidad en el tratamiento que aquello
implica. Porque la salud y la enfermedad no son sólo procesos biológicos, sino
esencialmente, procesos sociales, que nos involucran a todos.
Bibliografía consultada:
BOKSER,
Mirta; “Seres humanos – Personas – (su)
Personalidad Jurídica (viceversa y recíprocamente)”; Ediciones Colihue,
Buenos Aires, 2009.
BOKSER,
Mirta; “Derechos de Niñas, Niños y
Jóvenes: Políticas de Gestión Territorial”; Buenos Aires; Lumen Hvmanitas;
2005.
CASTEL, Robert; “La
Dinámica de los
Procesos de Marginalización: de la vulnerabilidad a la exclusión”; En El Espacio Institucional; Lugar
Editorial, Buenos Aires, 1991.
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